Ante la recién electa Asamblea Nacional con mayoría de partidos políticos de derecha la Juventud Obrera Católica de Venezuela expresamos lo siguiente:

Estos últimos tiempos han estado fuertemente marcados por la crisis económica en nuestro país, ha sido un golpe que hemos sentido en la barriga y el bolsillo, a la hora de acceder a alimentos, de pagar el transporte, de salir con los y las panas y cubrir nuestros gastos diarios. Este diciembre, por ejemplo, no fue posible para algunos siquiera pensar en comprar estrenos, mucho menos otras aspiraciones más grandes como vivienda propia, etc. La gente a través del voto reaccionó de acuerdo a esta realidad que estamos viviendo, que ha generado frustración y molestia. Eso fue lo que mayormente se expresó el 6D, la responsabilidad de la crisis económica atribuida al gobierno.

Los jóvenes trabajadores nos hemos detenido a pensar que muchas de las empresas que producen lo que necesitamos son opositoras, es decir, sus dueños pertenecen a esa clase poderosa que maneja la economía en este país. Con esta situación ellos se han hecho más ricos y han recuperado poder político, es decir, les ha convenido. Por ejemplo: hemos visto como después de las elecciones han aparecido varios alimentos, algunos con fecha de producción de hasta hace cinco meses atrás. Es difícil ocultar que ha habido acaparamiento de productos (esconderlos para venderlos luego a mayor precio), contrabando (poner productos en mercados fuera del país ilegalmente) o falsa importaciones (usar dólares de alimentos para otras cosas). También manipulan la tasa de cambio de la moneda en mercado paralelo a través de internet. Estas empresas se agrupan en las federaciones patronales de Fedecámaras, Consecomercio, Fedenagas y otros, que realmente son los responsables mayoritarios de lo que vivimos. Sin embargo esto es solo una cara de la moneda.

Hoy, el gobierno chavista representa importantísimas conquistas sociales, pero también improvisación, ineficiencia, burocracia, oportunismo y corrupción. Esto no se resuelve con el discurso comparándonos con la 4ta República, ni con la sola referencia ejemplar de Hugo Chávez. Muchos de los liderazgos, desde altos cargos hasta las bases, hoy no son referencia en las comunidades, y repiten actitudes y modelos adecos, con mentiras y asistencialismo. Esto está alejando muchísimo al gobierno de un programa realmente revolucionario que satisfaga las necesidades del pueblo y a la vez haga avanzar el país por otros caminos distintos. No es posible que esto continúe, y tampoco es posible que por el hecho de criticar y dar nuevas propuestas nos culpen de traidores.

Frente a lo que hemos dicho, se nos presenta ahora varios escenarios: una Asamblea Nacional de derecha es terreno para que se cosechen nuevos conflictos. En la historia reciente desde 1999, ha habido una inversión social con la Revolución Bolivariana que ha ampliado derechos: recreación en comunidad, educación gratuita, salud en el barrio, vivienda digna, jornada laboral más justa, permisos pre y posnatales, inamovilidad laboral, prohibición de la tercerización. Los patrones (agrupados en Fedecámaras, Consecomercio, etc), que financian a la MUD, ven sus intereses representados ahora en la Asamblea, y ya están alborotados queriendo cambiar leyes como la LOTTT y LOPCyMAT, entre otras, amenazando derechos que se han venido conquistando por los trabajadores. Un ejemplo, son los despidos injustificados a delegados de prevención, dirigentes sindicales o a trabajadores luchadores que ya empezaron a ocurrir actualmente por todo el país.

Es decir, vemos en riesgo varios de estos derechos a los que hoy cotidianamente accedemos: de la educación pública y gratuita a la privatización; de la jornada laboral de 8 horas a 10, 12, 14 o hasta 16 horas. De la inamovilidad a los despidos masivos e injustificados; validación de la tercerización y aumento del subempleo; de la recreación comunitaria a planes pagos; luz y agua privatizadas; de la salud en el barrio a las costosas clínicas; de las residencias estudiantiles gratuitas a las pagas; de la viviendas de la Gran Misión a la opción de vivienda alquilada o comprada a altos precios. ¿Qué haremos frente a esto?

Cómo jóvenes trabajadores nos invitamos a la iniciativa, pues también tenemos parte en la situación. Sigamos trabajando, estudiando y formándonos como venezolanos con conciencia. Nos retamos a defender estos derechos concretos que ahora son parte de nuestra vida. A impulsar el cumplimiento de la LOTTT, la salud y seguridad laboral de la LOPCyMAT, la educación gratuita a la que cada vez podamos acceder más jóvenes, a profundizar nuestros derechos a la salud, transporte, agua, luz, vivienda. A no dejarnos imponer situaciones más graves de explotación, de represión patronal, sólo para que los ricos sean más ricos. Para esto, es necesario actuar, organizarnos y profundizar nuestra conciencia. Seamos protagonistas, resolvamos juntos las situaciones a las que diariamente nos enfrentamos, respondamos con sabiduría y construyamos mejores condiciones de vida y trabajo, y una mejor sociedad.

¡¡¡Juventud Trabajadora, ponte en acción!!!

“Los/as Jóvenes trabajadores/as no hacemos la revolución, somos la propia revolución en marcha.”

Jhoseph Cardijn

Juventud Obrera Católica de Venezuela

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Enero 2016