Con 600,000 trabajadores del sector público y privado manifestándose el sábado 5 de febrero de 2005 contra la propuesta de liquidar las 35 horas semanales y 100.000 estudiantes de instituto en las calles contra la reforma educativa el jueves 10 de fe Con 600,000 trabajadores del sector público y privado manifestándose el sábado 5 de febrero de 2005 contra la propuesta de liquidar las 35 horas semanales y 100.000 estudiantes de instituto en las calles contra la reforma educativa el jueves 10 de febrero, la lucha de clases en Francia ha vuelto súbitamente a la vida tras más de 18 meses de relativa intranquilidad.

Se ha convertido en una dura realidad de la vida económica de muchos trabajadores: lo que los patronos conceden un día, lo volverán a intentar arrebatar a la menor oportunidad. Esto puede verse claramente en las recientes maniobras del gobierno de derechas de Raffarin en Francia. Pese a no destacarse por su ruptura radical con el orden capitalista, el gobierno “de izquierdas” de Jospin entre 1997 y 2002 sí que introdujo una importante reforma legislativa a favor de los trabajadores, la jornada de 35 horas semanales, dirigida a aumentar los ingresos reales y a combatir el desempleo. La patronal y los partidos de la derecha aceptaron esta ley a regañadientes, esperando a que llegase la oportunidad de librarse de ella.

Esa oportunidad llego en el año 2002, con la derrota de la izquierda en las elecciones generales y presidenciales. Desde entonces, la derecha ha liderado una campaña continua contra toda una serie de derechos ganados por los trabajadores a lo largo de los últimos cincuenta años. El gobierno Raffarin empezó atacando las pensiones en el 2003. A pesar de una movilización masiva de los trabajadores del sector publico, logró elevar la edad de jubilación de los funcionarios de 60 a 65 años. No tenemos tiempo para entrar ahora en los motivos de esta derrota, aunque claramente tuvo un efecto desmoralizador en el conjunto del movimiento obrero durante todo un período de tiempo (unos 18 meses). Sin embargo, el nuevo ataque del gobierno contra las 35 horas ha vuelto a lanzar a los trabajadores a la acción. De acuerdo con los datos del sindicato CGT, 90.000 trabajadores marcharon por París el 5 de febrero, sumando 600.000 en todo el país desde Toulouse en el sur, hasta Niza en el este y Lille en el norte. Sin embargo, el aspecto más destacado de este último movimiento ha sido la participación de un amplio contingente de trabajadores del sector privado.

A diferencia de la reforma del sistema de pensiones de 2003, que afectaba principalmente al sector público, esta reforma afecta tanto a los empleados del sector publico como del privado. De hecho, muchos trabajadores se han beneficiado de la jornada laboral de 35 horas, particularmente en las grandes compañías como Renault, Michelín, etc., La legislación permitía a los trabajadores cobrar lo mismo por una jornada de 35 horas que lo que habían cobrado en una de 39 horas. En la práctica, aunque muchos trabajadores del sector publico experimentaron un recorte real en el número de horas semanales de 39 a 35 horas, en el sector privado muchos son los que siguen trabajando más de 35 horas a la semana (aunque todas las horas por encima de las 35 semanales se consideraban extras) a cambio de días extras de vacaciones, hasta un total de 17 en algunos casos. Estos días pueden cogerse en rachas de uno o dos a lo largo de casi todo el año, pero por lo general no en conjunción con las vacaciones pagadas. A estos días se les ha llegado a conocer como días RTT (“reduction du temps de travail”) y en la práctica aumentaban el tiempo de las vacaciones pagadas a los trabajadores de 5 a 7 semanas al año. Muchos trabajadores usaban estas vacaciones extras para pasar más tiempo con sus familias o dedicarse a un hobby. Sin embargo, bajo la bandera de la globalización y la lucha por el máximo beneficio, los patronos han puesto estas conquistas bajo ataque. De hecho en muchas zonas los empresarios ya están chantajeando a los trabajadores con la amenaza de nuevas deslocalizaciones si no aceptan trabajar más tiempo por el mismo salario, violando en la práctica las normas de la jornada de 35 horas semanales. Bajo la presión de la patronal MEDEF, el gobierno pasó esta semana por el parlamento su reforma de las 35 horas. El parlamento, dominado por la derecha, aprobó la reforma abriendo el camino a su substitución.

Sin embargo, estos son tan sólo los primeros disparos de la batalla entre los representantes de los capitalistas y la clase obrera. De hecho, no está claro hasta donde este dispuesto a llegar el gobierno, especialmente después del éxito de las manifestaciones del sábado. No quiere provocar la creación de un frente unido de los trabajadores del sector público y privado. Además, el gobierno también planea privatizar toda una serie de compañías estatales (EDF, GDF, Areva, Sanef) y celebrar un referéndum sobre la constitución europea en los próximos seis meses. Con semejante tabla de medidas, algo deberá quedarse en suspenso por un tiempo al menos.

Los planes del gobierno también se han visto dificultados por el inesperado movimiento de los estudiantes de secundaria, que logró reunir a 100.000 alumnos en las calles el jueves 10 de febrero. Una vez más estas reformas pretenden ahorrar dinero del presupuesto educativo e introducir mayores desigualdades entre las escuelas. Como reacción a la manifestación el ministro de educación Francois Fillon aseguró estar dispuesto a retirar la reforma.

Finalmente, otra información importante de la semana pasada tiene que ver con el referéndum sobre la Constitución Europea que tendrá lugar en mayo. El campo precapitalista del “Sí” se llevó un buen golpe después de que la dirección nacional del sindicato CGT adoptase una postura opuesta a la constitución en contra de la opinión de su líder Bernard Thibault. Aunque las encuestas aún señalan una mayoría favorable al “Sí”, pero la campaña del “No” gana un nuevo ímpetu. Un voto favorable al “No” en el próximo referéndum de Francia dejaría en letra muerta la ultra-liberal Constitución Europea. ¡No importa lo que Chirac y Raffarin tengan en mente, los próximos meses en Francia van a ser meses de gran turbulencia!

Paris, 15 de Febrero de 2005

Traducción de Class struggle erupts again in France


 
 

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