Berlusconi ha perdido su mayoría en la cámara baja del parlamento italiano. Aunque ganó la votación de la última ronda de medidas de austeridad en el presupuesto, lo hizo con menos de la mitad de los votos de los diputados en el parlamento. El resultado de la votación fue de 308 a favor y 1 abstención, pero con una mayoría de diputados que no votó. Esto significa que el presupuesto fue aprobado, pero ahora queda al desnudo que Berlusconi perdió su mayoría parlamentaria. Sus días están contados y la presión está aumentando para que se vaya.

Lo irónico de la situación política italiana es que la llamada oposición -sobre todo el Partido Democrático, un partido formado a partir de la fusión de la mayor parte del antiguo Partido Comunista y de una serie de partidos burgueses- no votó el actual presupuesto. Se trata de enviar un mensaje claro a la burguesía de Italia y a nivel internacional de que son un partido en el que se puede confiar para hacer el trabajo de aplicar los ataques sin precedentes en el nivel de vida de los trabajadores italianos en el período que viene.

 

No votaron en contra, para que no se produjeran retrasos en la aplicación de lo que consideran medidas "necesarias", y también para no hacer caer hoy a Berlusconi y forzar la convocatoria de elecciones inmediatas. Los caballerosos dirigentes del Partido Democrático muestran así a sus amos, los ricos de adentro y afuera de Italia -principalmente de afuera-, que se toman en serio su papel de "estadistas" políticos.

 

¡Cuán lejos han llegado los ex dirigentes del viejo Partido Comunista de Italia! Después de haberse convertido abiertamente en Socialdemócratas finalmente se rodearon de todo tipo de políticos burgueses. Cuando Stalin adoptó la teoría del "socialismo en un solo país" en los años 1920, Trotsky explicó que "será el comienzo de la degeneración de la Internacional Comunista en las líneas del social-patriotismo." (Trotsky, La Internacional Comunista después de Lenin, 1928 ). ¡Qué ciertas suenan estas palabras hoy!

 

Ahora, en esta hora de necesidad, la burguesía italiana puede acudir a estos "líderes" para que intervengan y traten de imponer austeridad al pueblo italiano, Pier Luigi Bersani, líder del Partido Democrático, se dirigió al Parlamento italiano después de la votación e hizo un llamamiento personal a Berlusconi para que renunciara. "Yo pido que, ahora, acepte por fin esta situación, renuncie y permita que el Presidente [de la República] encuentre una solución que permita a nuestro gran país seguir adelante. Nosotros vamos a poner todo de nuestra parte ¡Ponga también usted todo de su parte de verdad!”

 

Lo que los líderes del Partido Democrático quieren decir con esto es que Berlusconi ha demostrado ser incapaz de llevar a cabo plenamente y con suficiente fuerza las medidas de austeridad exigidas por los "mercados"; es decir, por los capitalistas, porque él tiene sus propios y estrechos intereses personales que están en conflicto con los intereses de la clase que se supone que representa, y por lo tanto ha llegado el momento de que se vaya.

 

Sin embargo, no fue sólo la oposición la que no participó en la votación. Incluso algunos de sus llamados "aliados" desertaron. El principal aliado de Berlusconi, la Liga Norte, le ha pedido que se vaya. Los mercados financieros internacionales también le están enviando un mensaje claro. Ya no tienen la confianza -si había alguna, para empezar– de que pueda hacer frente a la crisis de la deuda del país.

 

Al borde del precipicio

 

Todo esto llega en un momento muy crítico para la economía italiana, que se encuentra al borde de una gran crisis. La tasa de endeudamiento del gobierno italiano está por las nubes. El rendimiento de los bonos italianos a 10 años alcanzó hoy el nivel récord de 6,76%,  cerca del 7% que obligó a Portugal y a Irlanda a tener que aceptar los rescates. Esto indica que después de Grecia, ahora es el turno de Italia para que sea despedazada por los buitres que dominan los "mercados". El diferencial de rendimiento entre los bonos italianos y alemanes a 10 años ya es el más amplio desde el año 1995.

 

Para dar una idea de lo que significaría para la Unión Europea (UE) y el euro un escenario griego en desarrollo en Italia, es suficiente recordar que si la economía griega representa tan solo el 2% del PIB de la zona euro, Italia es la tercera mayor economía de la UE, sólo por detrás de Alemania y Francia. Como dijo recientemente el ministro de economía de Austria, Italia es demasiado grande para quebrar. Pero tiene una deuda pública de 1,9 billones de euros, equivalente al 120% de su PIB. Esto significa que la deuda de Italia es demasiado grande para ser rescatada por la Unión Europea. Con una deuda tan enorme y con la creciente falta de confianza en la capacidad de pago de Italia, los tipos de interés siguen subiendo y subiendo, aumentando aún más el tamaño de la deuda cada día que pasa.

 

Tal es la preocupación por la capacidad de pago de Italia con estos niveles exorbitantes de tasas de interés, que hoy en día Nick Sutton, editor del programa de Radio 4 de la BBC, "El mundo en Uno" explicó que los prestamistas pronto "no van a estar dispuestos a darle dinero a Italia a casi ninguna tasa de interés."

 

Si alguien tiene alguna duda de lo que el Partido Democrático en el gobierno estaría dispuesto a hacer, es suficiente con citar a Walter Veltroni, uno de sus principales dirigentes. Cuando se le preguntó hoy en una entrevista del diario La Repubblica, sobre cuál sería su modelo de gobierno para la era post-Berlusconi, su respuesta fue Papandreu, un político que había demostrado que era un "estadista" ("Un uomo di Stato"). Veltroni propone un gobierno de transición para evitar la celebración inmediata de elecciones. Él dice: "¿Puede usted vernos yendo a elecciones con las revisiones trimestrales del FMI teniendo lugar, y con los mercados poniendo en marcha mecanismos que expongan la deuda del país a niveles insoportables? No. Europa espera de nosotros reformas estructurales y medidas serias, un clima [político] que se corresponda con la situación.”

 

Ahora, como en Grecia, se habla de encontrar una figura nacional, un tecnócrata respetado que sea aceptable por todas las partes para que se convierta en el primer ministro. El olor a un "gobierno de unidad nacional" está en todas partes, y con todas las partes dejando de lado sus diferencias por el bien de la nación.

 

Italia, al igual que Grecia, Portugal e Irlanda antes que ella, tiene que reconciliarse con el hecho de que quien dirige el país no es el gobierno electo, sino algunos funcionarios no electos sentados en el Banco Central Europeo y en el Fondo Monetario Internacional. Quienes quieran que sean los gobernantes elegidos por los italianos serán llamados a recortar las jubilaciones, la sanidad, la educación y todo lo que hace una vida mínimamente civilizada. Esta crisis está exponiendo la verdadera naturaleza de la democracia burguesa: ¡se puede votar a quien quiera, siempre y cuando una vez en el gobierno lleven a cabo los dictados del capital!

 

Un estado de ánimo cada vez más combativo

 

Sin embargo, la burguesía va a descubrir lo que la clase obrera italiana es capaz de hacer. Hemos visto la serie de huelgas generales en Grecia, hemos visto la huelga general en Portugal y España, hemos visto los movimientos en Irlanda. La clase obrera italiana tiene una gran tradición de lucha, desde el glorioso movimiento de 1918-20 y el movimiento de masas antifascista en la década de 1940, a la ola más reciente de huelgas y ocupaciones de fábricas que estalló en 1968-1969. En los últimos tiempos hemos visto signos de la creciente ira en desarrollo entre los jóvenes y trabajadores. (Ver nuestros artículos anteriores en www.marxist.com: Roma: 15 de octubre de Italia: 6 de septiembre huelga general, Italia: Génova 2001-2011, Medio millón en marzo en Roma, y otros muchos artículos que hemos publicado sobre el estado de ánimo cada vez combativo de los trabajadores y los jóvenes italianos.)

 

Lo que se está preparando es un enfrentamiento poderoso entre una burguesía que es débil, decadente y corrupta, pero que no tiene otra opción que cargar contra los trabajadores, y una clase obrera que está invicta, con sus organizaciones intactas y que está empezando a mostrar sus músculos.

 

La tragedia de la situación es la debilidad de las organizaciones políticas de la clase obrera. El antiguo Partido Comunista ha sido absorbido por el Partido Democrático. Los que se negaron a ir por el camino del Partido Democrático crearon el Partito della Rifondazione Comunista (Partido de la Refundación Comunista). Por desgracia, sus dirigentes no han extraído todas las conclusiones necesarias del pasado. Como resultado de esto, el partido ha apoyado en diferentes ocasiones a los gobiernos del "centro-izquierda", ya sea desde afuera o participando en esos gobiernos. Estos fueron los gobiernos que privatizaron, recortaron el gasto social, atacaron las jubilaciones, la educación y la salud.

 

El precio pagado fue que el partido en las últimas elecciones generales perdió todos sus miembros en el parlamento, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Esto condujo a un replanteamiento parcial por parte de la dirección en el último congreso del partido, que declaró que esas coaliciones no se repetirían en el futuro. Esto se dio, sin embargo, bajo la presión de las bases del partido. Pero muy rápidamente esos mismos dirigentes han revertido su política, y ahora buscan algún tipo de relación con el Partido Democrático. Ellos no entienden que por ese camino no hay solución.

 

Esto explica por qué la influencia y la fuerza de la corriente marxista dentro del partido, agrupada en torno al periódico FalceMartello, es cada vez más fuerte. El octavo congreso nacional del partido tendrá lugar en diciembre. Hasta ahora, se han realizado una serie de congresos locales y el documento presentado por los marxistas alcanza un apoyo del 20% de los votos emitidos, lo que confirma que se ha convertido en la verdadera oposición dentro del partido.

 

La situación crítica en que se encuentra la economía italiana, junto con la perspectiva de una intensificación de la lucha de clases en la agenda, hace que sea más urgente que nunca que las ideas del genuino marxismo se conviertan en una poderosa fuerza dentro del movimiento obrero italiano.

 

[Nota: vamos a continuar dando seguimiento a la situación en Italia con nuevos informes en los próximos días]