La revolución latinoamericana vive un capitulo muy importante en Ecuador. Habrá constituyente porque las masas así lo decidieron, pero la oligarquía tiene muchas cartas que puede y va a jugar como lo demuestran las experiencias de Venezuela y Bolivi La revolución latinoamericana vive un capitulo muy importante en Ecuador. Habrá constituyente porque las masas así lo decidieron, pero la oligarquía tiene muchas cartas que puede y va a jugar como lo demuestran las experiencias de Venezuela y Bolivia. En el siguiente artículo Francisco Rivero señala la importancia del reciente triunfo pero también los retos que se avecinan.

Con una contundente victoria electoral que ronda el 82%, el "Sí" a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) se impuso contra un escuálido "No" (12%) en el referéndum convocado por el Presidente Rafael Correa, con lo cual quedan abiertas las puertas para la construcción de un Ecuador liberado del yugo histórico de la oligarquía y el imperialismo. Atrás quedaron los vaticinios agoreros de los agentes políticos y mediáticos de la oligarquía que hicieron todas las maniobras y manipulaciones informativas posibles para hacer inviable la realización de la consulta popular o para desprestigiar y socavar el proyecto constituyente llamado a dar al traste definitivamente con la hegemonía de la oligarquía lacaya.

La movilización popular a los diferentes centros electorales se inició desde tempranas horas de la mañana la cual se fue intensificando en la medida que avanzaba el día con entusiasmo contagioso. Como en todas las grandes batallas que libra el pueblo la fuerza de la convicción se manifiesta con alegría y serenidad, y eso se percibía en cada calle, en cada plaza. Ya pasadas las 2 de la tarde podían apreciarse las caras largas de los políticos y periodistas tarifados de la oligarquía. Cuando el Tribunal Electoral, el mismo que destituyó a los "57 diputados" hoy convertidos en ánimas en pena, anunció las primeras proyecciones, el júbilo popular se hizo visible en todas las barriadas y pueblos del país. El pueblo le había propinado una verdadera paliza al establecimiento colonial de la oligarquía y EEUU.

En sus primeras declaraciones en las últimas horas de la tarde, el Presidente Correa anunció no el triunfo de un partido o un hombre, sino el triunfo de la voluntad por cambios radicales expresada por el pueblo ecuatoriano. Un proyecto que afirmó, debe estar dirigido "a derrotar a la miseria y la pobreza que oprime a las grandes mayorías del Ecuador, a desterrar a la pesadilla neoliberal que asoló al país con una constitución de cúpulas impuesta en el año 98". Sin duda alguna que el pueblo ecuatoriano y el latinoamericano vivieron una nueva jornada histórica que apenas se inicia. La derecha, atribulada y vejada, debe estar ya whisky en mano, planificando la conspiración.

Lecciones de Venezuela y Bolivia
Acertadamente el Presidente Correa señaló en su discurso de ayer que "ahora viene una nueva fase en el proceso constituyente, en la cual el pueblo debe cuidarse de no caer en ingenuidades para no dejarse engañar por aquellos que se van a camuflar, para aparentar estar a favor de los cambios y lograr ocupar posiciones en la Asamblea Constituyente". Ciertamente, la jornada donde se elegirán a los constituyentes será tan o más importante y compleja que la del 15 de Abril. El pueblo ecuatoriano debe mirarse en el espejo de las experiencias venezolana y boliviana para no cometer errores que puedan torcer el rumbo del proceso revolucionario de cambios.

En el caso de Venezuela, la ausencia de un partido revolucionario que sustentara el proyecto del comandante Chávez, impidió la posibilidad de armar un equipo de candidatos auténticamente comprometidos con el proceso constituyente. Además para empeorar las cosas, los candidatos no surgieron de un proceso de elección por las bases que sin duda hubiera ayudado a mitigar los riesgos, sino que fueron seleccionados por la cúpula del entonces MVR y el dedo del propio comandante Chávez. Esto permitió que lograran alcanzar posiciones hombres y mujeres metamorfoseados en revolucionarios pero que su conciencia social se debía a los intereses de la cuarta república y de la sociedad capitalista.

Es de revolucionarios la autocrítica: si algún error se pagó a alto precio en Venezuela fue la exclusión de la masa, con la excusa de la premura o de la falta de organización, en la selección de los candidatos a la ANC y este error debería evitarse en el Ecuador. Los metamorfoseados, encabezados nada más que por Luís Miquilena, nombrado presidente de la ANC y mano derecha de Chávez, hábilmente logró colar o distorsionar artículos de la constitución bolivariana que garantizan los derechos fundamentales de la burguesía e incluso les permitió cubrir de legalidad la insurrección fascista de 2002 con el famoso artículo 350, que permite desconocer a cualquier gobierno que intente cambiar las "tradiciones políticas" del pueblo venezolano, es decir el orden colonial burgués. Tantos adefesios existen en la constitución bolivariana que por tal razón el segundo motor hacia el socialismo es la reforma constitucional.

Igualmente los poderes transitorios que nombró la ANC, fueron minados por metamorfoseados, al punto que el Tribunal Supremo de Justicia exoneró de culpas a los militares golpistas que secuestraron al Presidente Chávez el 11 de abril alegando el insólito que actuaron "preñados de buenas intenciones" y lo retuvieron para "protegerlo". Por su parte la Fiscalía se encargó durante los días 11 y 12 de abril de darle legalidad a la persecución de chavistas, amén de la gran concentración que organizaron 100 fiscales el 12 de abril en la sede del Ministerio Público para ofrecer su apoyo al gobierno de Carmona.

Los errores se pagaron caro, con un Golpe de Estado que pudo haber significado el fin del proceso revolucionario y la muerte y persecución para cientos de millares de personas y posteriormente con el colapso de la economía nacional con el paro-sabotaje de 2002-2003, que produjo el desempleo y el empobrecimiento de millones.

En el caso de Bolivia, el MAS a pesar del claro mandato que recibió de la mayoría del pueblo boliviano para realizar la revolución, su dirección claudicó ante las exigencias de la derecha y terminó aprobando un estatuto electoral que desfavorecía el voto nacional en relación al voto por Departamentos. Al final a pesar de haber ganado Evo Morales con el 55% de los votos, en la elección de constituyentes el voto nacional se diluyó no pudiéndose alcanzar la mayoría absoluta en la composición de la ANC. Hoy a casi un año de haberse instalado, la ANC sigue paralizada y bloqueada por la derecha, que mantiene chantajeada a la dirección del MAS con amenazas de seseción de Santa Cruz y el Beni.

El caso Ecuador
En este sentido la situación en Ecuador es tan igual o peor que en la Venezuela de aquellos días. Alianza País, la coalición política que apoya a Correa es social y políticamente heterogénea. En su seno hacen vida desde honestos ciudadanos motivados por la propuesta del presidente, dirigentes íntegros de la izquierda histórica, líderes y jóvenes de organizaciones populares y sociales así como personeros provenientes de la llamada "partidocracia", oportunistas, cazadores de fortuna y cargos públicos y hasta miembros del Opus Dei.

De no organizarse un proceso de selección por la base de candidatos a la futura ANC, se corre alto riesgo de que ocurra lo mismo que en Venezuela y se adultere el proceso constituyente, escapándosele de las manos a la dirección política que encabeza Correa. La oligarquía ecuatoriana a pesar de su brutalidad explotadora y expoliadora, es astuta para desviar y pervertir los procesos revolucionarios, tal como lo hizo cuando la insurrección indigenista del año 2000.

Los Trabajadores, los habitantes de los barrios y los campesinos de Ecuador, a pesar de la premura y la falta de organización en el "correismo", podrían organizar en corto plazo un proceso electoral en sus respectivos ámbitos y seleccionar a los candidatos que los van a representar en la ANC, sería verdaderamente democrático y actuaría como antídoto para que no ocurra lo mismo que en Venezuela.

Por otro lado, el presidente Correa debe seguir dando fuerte batalla para impedir que la partidocracia, que controla el Congreso Nacional, los Tribunales y toda la institucionalidad, impongan un reglamento electoral al estilo boliviano que privilegie el voto provincial sobre el nacional. Pudieran querer sacar provecho del regionalismo que han propiciado históricamente y alentar un reglamento electoral que los favorezca a pesar de ser minoría.

El presidente Correa debe apoyarse en la amplísima mayoría popular que el pueblo le ha dado a su proyecto constituyente y no vacilar en poner mano dura como lo ha hecho hasta ahora para impedir que se tuerza la decisión de una transformación radical del país. Al igual que lo hizo en la fase de convocatoria a la consulta, no debe permitir que la legalidad moribunda supedite la voluntad política de las masas.



 
 

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