Declaración de la Corriente Marxista del PSUV - Lucha de Clases, sobre el cierre de la frontera y las medidas tomadas para combatir el bachaqueo y el paramilitarismo en la frontera. Consideramos que, hasta tanto no se ataque a la ologarquía que está detrás de la guerra económica y el financiamiento del paramilitarismo, cualquier otra medida no podrá solucionar nada en el fondo.

La hipocresía de Santos, Uribe y la Oligarquía colombiana

Colombia es oficialmente el segundo país con más desplazados internos en el mundo. Y además tiene la tasa más alta de emigrados de latinoamérica. Tan sólo en Venezuela se calcula que hay cerca de 8 millones de Colombianos, entre nacionalizados e indocumentados, los cuales han venido al país como desplazados producto del conflicto bélico en Colombia.

Provenientes principalmente del campo, donde la oligarquía terrateniente creó, financió y desplegó cuerpos paramilitares para masacrar al pueblo y obligarlos a abandonar sus tierras, para que de esta manera fueran usurpadas por esta oligarquía terrófaga.

Estas bandas mercenarias, armadas y entrenadas, al servicio de los intereses de la oligarquía se oficializaron a través de las llamadas Cooperativas de Vigilancia o CONVIVIR, por el entonces gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Velez, con el avalo por medio de ciertas disposiciones legales durante el mandato del ex-presidente Ernesto Samper, y luego bajo pleno marco legal durante la presidencia de Cesar Gaviria, donde pasaron a ser “supervisadas” por el Ministerio de la Defensa, bajo la excusa de combatir a las guerrillas. Sin embargo su principal objetivo era sembrar el terror entre los campesinos para hacerles huir.

En las ciudades del mismo modo, los paramilitares al servicio de la burguesía y con la permisividad del estado, se encargaban de llevar a cabo asesinatos selectivos de líderes Sindicales, Políticos y de movimientos sociales en general. Donde luego de masacrados, estos dirigentes eran disfrazados de guerrilleros con la intención de hacerlos pasar como muertos en combate, en lo que se denomina “falsos positivos”. Estos procedimientos extrajudiciales aumentaron en más del 150% durante la presidencia de Uribe, con la complicidad y permisividad de las fuerzas armadas y del entonces Ministro de Defensa Juan Manuel Santos.

Esta es la razón por la cual millones de colombianos han abandonado el país, huyendo de la barbarie capitalista, y muchos de estos emigrados han encontrado y encuentran refugio hoy en Venezuela.

Estas fuerzas paramilitares actúan con el total conocimiento y avalo del estado, incluso durante la actual presidencia de Juan Manuel Santos, y bajo el más absoluto silencio de las cadenas de medios de comunicación Colombianas e Internacionales. Como hemos explicado, tanto el estado y sus fuerzas armadas, como los medios de comunicación y todos los ex-presidentes colombianos que se han pronunciado en contra de las medidas tomadas por el gobierno del presidente Maduro (Gaviria, Uribe, Santos, etc.), son cómplices de la masacre y éxodo de los campesinos, obreros, indígenas, etc.

Tan sólo en el mes de Agosto han sido desplazados más de de 50 familias de indígenas del centro de Colombia, hacia otros territorios del país, sin que esto parezca generar alarma alguna entre los medios de comunicación colombianos, sin que Santos y Gaviria se pronuncien y sin que Uribe se traslade hasta la zona para “prestar su apoyo”.

Por todo esto condenamos categóricamente la hipocresía de estos personeros que pretenden hacerse ver como los salvadores del pueblo colombiano ante la “arremetida del presidente Maduro”. Cuando por el contrario son estos mismos los culpables de la emigración y de la masacre de decenas de miles de inocentes.

¿Quién está detrás del paramilitarismo y el contrabando en Venezuela?

Al igual que la oligarquía Colombiana encontró en los mercenarios paramilitares la forma de imponer abiertamente su dominio de clase en contra de las masas trabajadoras de Colombia, la oligarquía Venezolana ha visto en estos cuerpos armados su salvación, ante un proletariado y campesinado en alza, que a través del proceso revolucionario que vive Venezuela, amenazan sus intereses de clase, con un proceso de transformación socialista que acabaría definitivamente con sus privilegios.

Es por esto que con el apoyo y la “solidaridad” de Uribe Velez, y de la oligarquía colombiana, la burguesía ha importado al país estos métodos de asesinatos selectivos, amedentramiento y extorsión. Son casos visibles los asesinatos de Eliecer Otaiza, Robert Serra y el Cacique Sabino, así como los intentos de asesinatos como a Eduardo Samán, sin embargo fuera de estos nombres conocidos, han habido cientos de asesinatos de líderes sindicales, campesinos, indígenas, y de movimientos sociales, a manos de mercenarios de la burguesía y los terratenientes, que aún hoy permanecen sin castigo legal.

Los paramilitares encuentran refugio y son entrenados en las tierras de los terratenientes Venezolanos, especialmente en las que se encuentran en las fronteras de Venezuela. Son financiados y armados por la burguesía industrial y financiera, nacional y trasnacional.

Del mismo modo el bachaqueo de alimentos y demás bienes regulados, así como de gasolina. Son consecuencia directa de la guerra económica y no las causas, y están estrechamente relacionados con la aparición del paramilitarismo en Venezuela. Se trata de las vías por las cuales la oligarquía Venezolana y el imperialismo pretenden derrocar al gobierno bolivariano, ahora en manos del presidente Maduro.

La burguesía se encargó de hacer desaparecer los alimentos, medicinas, etc. a precios regulados, de los anaqueles de los supermercados, abastos y farmacias, acaparándolos, reduciendo la producción de estos y/o produciendo e importando principalmente mercancías no reguladas.

Este proceso generó consigo un mercado paralelo de alimentos y medicinas reguladas, al haber una pequeña cantidad de estos bienes, se hizo rentable la reventa de los mismos a precios muy superiores. La misma burguesía se encargó de no distribuir estos hacia las principales cadenas de distribución de alimentos, como supermercados y farmacias, sino a través de mercenarios revendedores, que debido a esta escaces generada por la misma burguesía, podían ofrecer a los pequeños abastos y distribuidores, los productos que no se consiguen a precios mucho más altos. Es por esto que a pesar de que no se consiguen estos alimentos en los supermercados, las polleras tienen un constante suministro de pollos, las areperas tienen suficiente harina de maíz precosida y los restaurantes nunca carecen de alimentos. Lo mismo ocurre con las medicinas que a pesar de no conseguirse en las farmacias y hospitales, nunca hacen falta en las clínicas privadas.

Hoy en día los alimentos regulados cuestan en Venezuela, fuera de los canales regulares de distribución, es decir entre buhoneros y pequeños comercios informales, hasta 10 veces el precio regulado. No es difícil entender porque luego de este sabotaje de la burguesía, esto fomentó que cientos de miles de revendedores en todo el territorio nacional (principalmente de Venezolanos y no sólo de Colombianos como se ha querido vender públicamente) que hacen compras a diario, para adquirir todos los productos regulados que estén a su disposición, con el fin de desviarlos a reventas.

A esto se le suma el sabotaje financiero llevado a cabo por los bancos y casas de cambio privados del país, donde se estableció un mercado negro de divisas, hoy en día en colaboración con las casas de cambio en la frontera Colombiana con Venezuela, especialmente en Cúcuta. Esto hizo posible que al vender mercancías de origen Venezolano, en Colombia o Brasil, y al cambiar las divisas obtenidas por esta venta en el mercado negro en estas casas de cambio, se puede ganar a veces hasta un 1000% de lo invertido. Es decir que, por ejemplo, un litro de gasolina que en Venezuela, gracias al subsidio estatal no cuesta ni 1 Bolívar, en Colombia se puede vender en cerca de 1$, y al cambiarlo en las casas de cambio colombianas o venezolanas, se obtiene por encima de los 600 Bs. Este mecanismo ha sido el utilizado por los paramilitares que se encuentran en ambos lados de la frontera, por las burguesías de ambos países y por ciudadanos de a pie tanto Venezolanos como Colombianos, para obtener una enorme ganancia con muy poco esfuerzo.

Como vemos, detrás de todo este proceso de sabotaje a la economía Venezolana se encuentra la oligarquía de Venezuela y de Colombia, con la tutoría del imperialismo. Estos son los verdaderos enemigos del pueblo trabajador de ambos países, por lo que atacando a los colombianos indocumentados en las fronteras de Venezuela no resolveremos nada en lo absoluto, mientras se siga tolerando pasivamente a la oligarquía Venezolana y Colombiana.

¿Cómo combatir el paramilitarismo y el bachaqueo?

Creemos que cualquiera que cometa actos ilegales, especialmente aquellos que atenten contra los intereses de las masas trabajadoras, deben recibir su justo castigo, por lo tanto dejamos claro que no toleramos el contrabando ni apoyamos el bachaqueo. Sin embargo para resolver el problema de lleno, no basta con tan sólo el deportamiento de los bachaqueros de origen colombiano, hacen falta medidas reales, que ataquen al problema desde su raíz, desde su origen y no desde sus consecuencias.

Por esta razón es importante entender la raíz de estos males que afectan a las masas trabajadoras del país, ya que sólo entendiendo su origen podemos encontrar la correcta forma de acabar con estos.

Para resolver el problema del desabastecimiento consideramos necesarias las siguientes medidas urgentes.

Conformación de Comités Populares de Abastecimiento, entre los Consejos Comunales, Consejos de Trabajadores, movimientos sociales, y pueblo organizado junto con el Estado para fiscalizar, en base a la cantidad de dólares entregados por el estado, la estructura de costos de las empresas (privadas y públicas), y aplicar todas las sanciones legales (administrativas y penales) en contra de aquellas empresas que inflen artificialmente los precios, que acaparen o que lleven a cabo cualquier medida voluntaria para debilitar la economía y/o perjudicar al pueblo trabajador.

Cárcel y confiscación de todas sus propiedades, a todos los empresarios y funcionarios del estado y de las fuerzas armadas, que hayan incurrido en acaparamiento, contrabando, y/o cualquier actividad con la intención de perjudicar la economía del país.

Además hace falta completar la revolución, a través de la Nacionalización de todas las palancas de la economía que hoy en día se encuentran en manos de la oligarquía, la cual ha traído el fenómeno del paramilitarismo a Venezuela, y además lleva a cabo una feroz guerra económica en contra del pueblo Venezolano, para esto es necesario nacionalizar

Los Monopolios Nacionales y Trasnacionales quienes financian a los paramilitares y dirijen la guerra económica. Al poner estas empresas e industrias en manos del estado y bajo Control Obrero además se puede planificar realmente la economía, para lograr aumentar la producción según las necesidades actuales del pueblo trabajador en el país, acabando con la escases que da origen al bachaqueo.

Los Latifundios y tierras ociosas, ya que en las tierras de estos terratenientes es donde se esconden los paramilitares, además es necesario poner estas tierras a su máxima producción, para abastecer de alimentos suficientes a toda la población nacional. Tierras de propiedad estatal y administradas democráticamente a través de Consejos Campesinos.

Toda la banca privada. De tal manera que los recursos generados por los ahorros del pueblo trabajador y del estado, sean reinvertidos y usados en el desarrollo de las fuerzas productivas. Industrializando el campo y repotenciando todo el aparato industrial del país.

Las grandes Cadenas de Distribución y Transporte de alimentos y medicinas, unificándolas en el sistema estatal de alimentos de supermercados MERCAL, PDVAL y BICENTENARIO. Para que el estado tenga el total control de los alimentos y medicinas desde que se producen/importan hasta donde se distribuyen, sin la posibilidad de que terceros puedan desviarlos para venderlos fuera de los canales regulares a sobreprecio.

Además es necesario el Control Popular sobre todos los regimientos armados, a través de las milicias y el poder popular organizado. De tal manera que el pueblo trabajador organizado sea el contralor supervisor de las fuerzas armadas, en otras palabras pasar la supervisión especialmente de las fronteras, alcabalas y puntos de control en las autopistas y vías publicas por donde se trasladan los alimentos al Poder Popular.