Juventud MarxistaSer marxista es ser radical

La sociedad capitalista es como un río crecido que corre con fuerza hacia la derecha, arrastrando todo a su paso, y la humanidad es una balsa que flota a la deriva sobre él. Si tratamos de quedarnos inmóviles sin remar hacia derecha o izquierda, nos arrastra con él, pero si a pesar de que rememos hacia la izquierda, no lo hacemos con la suficiente fuerza, no nos movemos o nos arrastra de igual forma. Por lo que la única solución para poder avanzar en sentido contrario hacia donde nos empuja el río, es que rememos con la fuerza suficiente, que nos permita luchar contra la corriente.

Los políticos del “centro”, plantean como meta, la unificación de ambos sistemas políticos el Capitalismo por la derecha, y el Socialismo por la izquierda, sin embargo, así como la analogía con el río, al no plantear ir en contra del sistema capitalista, no pueden más que dejar las cosas tal cual están, siendo arrastrados por la misma dinámica de la sociedad capitalista.

Por otro lado las centro-izquierdas, quienes plantean formas moderadas de socialismo, o de capitalismo humanizado algunas veces; en el mejor de los casos sólo pueden ofrecer reformas sociales que, desde un estado paternalista logre mejorar la calidad de vida de algunas personas, mientras que de igual forma dejan intacta la desigualdad en la sociedad capitalista, y el sistema político-económico. Manteniendo el “statu quo” del sistema establecido, al no cambiar absolutamente nada de raíz.

Los marxistas somos radicales, no por el concepto generalmente mal usado para definir la radicalidad política, que asume que es un tipo de actitud extremista, violenta y/o que quiere imponer por la fuerza un tipo de sociedad, incluso en contra de los intereses de la clase trabajadora. Todo lo contrario, somos radicales porque entendemos la raíz de los problemas y por esto atacamos la raíz, y no la superficialidad. La sociedad está mal no porque sea un reflejo de la naturaleza malévola de la humanidad, sino porque las reglas que rigen a la sociedad capitalista, permiten, justifican y establecen el egoísmo y la individualidad como condición sobre la que se sustenta la sociedad.

Por lo que es precisamente cambiando las reglas que rigen a la sociedad actual, por unas justas e igualitarias, que podremos de una vez por todas acabar con los grandes males que atraviesa la humanidad en la actualidad. Desde los problemas por la contaminación ambiental, hasta factores sociales como la pobreza, las divisiones de clases, el desempleo, la inseguridad, las guerras. Incluso cosas que a simple vista parecen ajenas al sistema socio-económico, como la emancipación femenina, son sólo posibles en el marco de la abolición del capitalismo.

Por esto, los marxistas no planteamos sólo mejorar la calidad de vida de los pobres, por el contrario, se trata de darles una nueva y mejor vida. Las reformas sociales para mejorar la vida de la clase trabajadora, aplicables bajo el capitalismo, son conquistas que pueden ser borradas y arrebatadas tan sólo con un cambio de gobierno o con la firma de una ley o convenio internacional, lo que ha quedado bastante claro hoy en día, en la Europa sometida a la actual crisis capitalista, donde decadas de conquistas sociales, laborales, etc. logradas por la clase trabajadora (salarios, sanidad publica, seguridad social, etc.), han sido eliminadas sin más, para poder sostener, sobre los hombros de la clase trabajadora, la recuperación de la economía capitalista, o en otras palabras, la recuperación de la burguesía y no del pueblo en gneral. De igual forma, es algo que pasará en Venezuela si la derecha llegara a retomar el poder político, donde todas las grandes conquistas de la revolución Bolivariana serán, sin lugar a dudas, arrebatadas del pueblo.

Esta nueva vida es sólo posible a través de la construcción de una nueva sociedad, basada en la plena libertad, la verdadera democracia directa, la justicia social, la igualdad, y la erradicación de una vez por todas de la explotación del hombre por el hombre. Y todo esto sólo es posible tomando medidas radicales hacia la construcción del socialismo.

Retomando el ejemplo del río, solo remando suficientemente fuerte y en contra de hacia donde nos arrastra el capitalismo, podremos solventar los problemas de forma definitiva. En tal sentido, no es a través de mesas de diálogo y conciliación, o aplicando políticas de “centro”, sino aplicando entonces medidas económicas, sociales, políticas, etc. radicales, que destruyan al capitalismo, y construyan al socialismo. Para esto es necesario arrebatar el poder económico que aún mantiene una pequeña oligarquía en Venezuela, y que usa este poder económico, para desestabilizar el pueblo.

Esta oligarquía esta conformada por las grandes industrias (monopolios nacionales y trasnacionales), los latifundios y la banca privada. Estas propiedades en manos de la oligarquía deben ser nacionalizadas, pero no para pasar a manos de la burocracia, sino a manos del pueblo, a través de los consejos de trabajadores, consejos comunales, comunas y consejos campesinos. Quienes en forma conjunta y democrática pueden planificar la economía, ya no en beneficio de la clase dominante, sino de la clase trabajadora y todo el pueblo. Sólo una economía dirigida por las mayorías, puede solventar los problemas inherentes al capitalismo, ya que la producción dejaría de estar basada en los intereses económicos de una pequeña minoría, y se regiría por los intereses de las mayorías.


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