Después de 15 años de luchas, hasta las jornadas revolucionarias de Abril del 2005 que derrocaran al malabarista de Lucio Gutiérrez, el movimiento social ecuatoriano está medio desgastado. Sin embargo, el efecto Evo Morales, parece reanimar la lucha. Después de 15 años de luchas, hasta las jornadas revolucionarias de Abril del 2005 que derrocaran al malabarista de Lucio Gutiérrez, el movimiento social ecuatoriano está medio desgastado. Sin embargo, el efecto Evo Morales, parece reanimar la lucha. En este sentido las recientes protestas de los campesinos contra la transnacional petrolera OXI, de los obreros por mejores salarios, los estudiantes secundarios por sus propias reivindicaciones, etc. marcan la coyuntura electoral que se vive en la tierra de Alfaro.

Al calor de esta situación surgen las conversaciones entre diferentes sectores de izquierda. El movimiento Pachakutik (brazo político del movimiento indígena), ha hecho un llamado a la unidad de la izquierda. El Movimiento Popular Democrático (MPD), que fuera rechazado en la insurrección de abril por su apoyo al gobierno de Lucio Gutiérrez, acaba de formar un frente de izquierda con el Partido Socialista Frente Amplio (PSFA). León Roldós, del Partido Socialista, acaba de suscribir un acuerdo con los movimientos Humanista y Acuerdo Progresista, cuyo eje es “trabajo para todos”. Finalmente, los compañeros de la Coordinadora de los Movimientos Sociales han lanzado un referente denominado Gente Común que tiene como líder a Ángel Delgado (ex cura que apoyara las revueltas de los indígenas dándoles alojamiento en la Universidad Salesiana cuando fue Rector de la misma).

Entendiendo que para los marxistas la cuestión electoral es una táctica que plateamos según las condiciones subjetivas, habría que decir que lo principal es desarrollar conciencia política revolucionaria en los trabajadores. Por esta razón, es que creemos que es un menester la unidad de la izquierda bajo lineamientos programáticos que propongan el No pago de la deuda externa (y dirigir este dinero a reactivar el aparato productivo, a la educación, la salud y el campo), la nacionalización de los hidrocarburos, y de las palancas fundamentales de la economía bajo el control democrático del pueblo trabajador, etc. como un primer paso para la transformación revolucionaria de la sociedad.

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