El auge de la economía que comenzó en 2001 ha sido uno de los más desiguales de la historia del capitalismo. Se ha alimentado del consumidor norteamericano, calificado por algunos economistas como el «último recurso del consumo», han sido tan importantes que se han convertido en parte del funcionamiento de la economía mundial. Aunque inferior al 5 por ciento de la población mundial, la demanda de los consumidores estadounidenses ha sido responsable de un increíble 19 por ciento del crecimiento de la economía mundial en estos últimos años. ¿Cómo es posible?

Después de todo, los ingresos de los trabajadores norteamericanos (y la mayoría de los consumidores estadounidenses tienen que trabajar para vivir) no han aumentado en términos reales durante tres décadas. Pero han tenido dinero para gastar y mantener a flote una economía de mundial con seis mil millones de almas.

La respuesta a esta cuestión es el llamado efecto riqueza. La subida de los precios inmobiliarios ha hecho que los norteamericanos se sintieran más ricos. Los consumidores han sido capaces de pedir dinero prestado, respaldados por el aumento del valor de sus viviendas. En realidad, han utilizado sus viviendas como aval, gastando como si no existiera el mañana, pero el mañana ha llegado.

Durante años desde las páginas de Socialist Appeal hemos advertido de que el aumento de los precios inmobiliarios en Gran Bretaña, EEUU y otros países capitalistas desarrollados se trataba de una burbuja clásica. Los precios inmobiliarios se han más que doblado en Gran Bretaña y EEUU durante estos últimos diez años y sin ninguna razón real, es decir, sin ninguna base en la economía real. Una burbuja significa que los precios suben porque la gente compra, y la gente compra porque los precios suben. Pero las burbujas pueden estallar. Cuando las burbujas estallan, los precios caen porque las personas venden, y lo hacen porque los precios caen. Eso es lo que ahora está ocurriendo en Gran Bretaña, Irlanda, España y en la mayoría del resto de países, incluido EEUU.

Los precios inmobiliarios ya han caído en 8% desde su punto máximo en EEUU. Un boom especulativo produce ilusiones propias. Las palabras más peligrosas en la predicción económica son: «en esta ocasión es diferente». Eso es lo que decían en 1929 antes de que la bolsa de Wall Street sufriera un crash. Basta con leer un libro serio, como el capítulo titulado: Confiamos en Goldman Sachs, en el libro El crash de 1929 de Galbraith, para reconocer el mismo tipo de complacencia que hoy vemos. También lo dijeron en 2000, antes de que se hundieran las puntocom y la llamada «nueva economía». Probablemente en Holanda en la década de los años treinta del siglo XVII también dijeran: «ahora es diferente», en el punto álgido de la tulipanomanía.

El colapso de las puntocom en 2000 es interesante porque demuestra como funciona el «contagio», una vez se ha resfriado, y como puede dañar a la economía más allá de su significado real. En realidad, las acciones de la tecnología de la información sólo eran un 6 por ciento del total pero su colapso provocó oleadas de pánico en el capital financiero, los precios de las acciones tardaron tres años en recuperarse. Dijeron que este crash en parte desencadenó la recesión de EEUU en 2001. Los inmuebles para el capitalismo son más importantes que las acciones tecnológicas porque afectan al 72% de la economía norteamericana. Por tanto, ¿quién sabe lo que ocurrirá ahora que la burbuja ha estallado?

Todo el mundo sabe que era una estupidez pagar tanto por un bulbo de tulipán en el siglo XVII. Pero mientras que puedas vender el tulipán por más de lo que has pagado ¿cuál es el problema? ¿Por qué es una estupidez que una vivienda suba mucho más que los ladrillos y el cemento que contiene?

El mundo de las subprime

Pero la historia es más sombría. La gente para comprar casas se hipoteca. En EEUU las financieras han estado concediendo hipotecas a gente sin ingresos, sin empleo y sin bienes. Han dejado que el problema lo solucione el «mayor de los locos», como hicieron los especuladores en 1929. Pero hay algo nuevo en el firmamento financiero. Ahora hablan de innovación financiera. ¿Qué quieren decir? El proceso se llama secularización, una expresión fea. Significa que tu hipoteca y muchos de tus pasivos se expresarán en un pedazo de papel que se venderán. Después de todo se supone que tendrás que devolver la hipoteca en veinte años o más. De esta manera, lo que para ti es un pasivo financiero para otro es un activo que le proporciona un chorreo de ingresos.

En lugar de una hipoteca encerrada en un banco, como la mayoría de las personas esperan, ahora son empaquetadas y vendidas como instrumentos financieros. A este proceso se le llama: vehículos de inversión estructurada (SIVs). Pasan de una mano a otra, porque es un activo financiero, finalmente terminará en los sótanos de una institución financiera y se utilizarán como respaldo para otra nueva ronda de préstamos.

Pero el valor financiero de las SIVs (vale algo para alguien) sólo se mantiene mientras tu pagues los plazos de la hipoteca. El problema es que se han concedido préstamos a gente que posiblemente no los podrá devolver. Estas hipotecas son conocidas como subprime (hipotecas basura). Y a través de este sistema financiero «sofisticado» estos pequeños paquetes tóxicos se han extendido por todo el mundo.

¿Cómo de mala es la crisis de las hipotecas basura? Nadie tiene una idea real. Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal norteamericana, reconoce que podría haber unos 150.000 millones de dólares de deudas malas flotando a nuestro alrededor. Otros temen que la cifra se aproxime a los 400.000 millones de dólares. Algunos pedazos de papel realmente no valen nada, pero nadie sabe ahora cuáles valen algo y cuáles no.

La crisis del crédito golpea a Northern Rock

Este proceso ha provocado una crisis crediticia. Las instituciones financieras ahora son reticentes a prestar a las otras instituciones por si acaso se han pillado los dedos con pedazos de papel sin valor. Así que si prestan a otros bancos exigen un mayor seguro de riesgo de lo que pedían hace unos meses. El Libor (el tipo de interés interbancario en Londres) hasta hace unos meses era considerado por los banqueros como algo con escasa importancia, ahora ésta se ha disparado y se ve su verdadera importancia, se trata del tipo de interés que pagan los bancos comerciales por los préstamos que concede el Banco de Inglaterra. De esta manera el Banco de Inglaterra puede controlar los tipos de interés en la economía. Ahora el Libor está fuera de control y también la economía.

El pánico financiero podría sonar esotérico, pero tendrá efectos reales en los niveles de vida de la población. La primera víctima de la crisis del crédito en Gran Bretaña fue Northern Rock, o mejor dicho, sus inversores. Por lo que sabemos este banco no tenía ni una sola hipoteca basura en sus libros. Pero su plan de empresa era pedir dinero prestado a las instituciones financieras para prestarlos después a los compradores de casas. En el lenguaje bancario se conoce como pedir dinero prestado a corto plazo (cada tres meses) y dar dinero prestado a largo plazo (veinte años o así). Es un riesgo. Y de repente las instituciones financieras dejaron de dar préstamos a Northern Rock, así que fue el primer banco intervenido en Gran Bretaña desde 1860.

Revés para Gran Bretaña

Aquí ya estamos sintiendo realmente el dolor. Se espera que unos 130.000 se declaren en bancarrota o dejen de pagar sus obligaciones financieras este años, frente a los 111.000 del año pasado. La concesión de nuevas hipotecas ha caído un 44 por ciento, eso significa que la construcción de vivienda se verá afectada. Y en 2008 se tendrán que negociar los tipos de interés de millones de hipotecas, todos los signos apuntan hacia una tormenta.

No hay razones para suponer que las financieras estadounidenses sean menos escrupulosas que las británicas a la hora de prestar dinero a quien no podrá pagar. El alcance real de las hipotecas basura en Gran Bretaña todavía no se sabe. Los 15.000 o 150.000 millones de libras son la punta del iceberg?

Pero este proceso afecta a todo el mundo. Miles de millones han desaparecido de los bancos. Sólo dos ejemplos. El estadounidense Merrill Lynch ha admitido unas pérdidas de entre 8.000 y 12.000 millones de dólares. HSBC ha perdido 10.500 millones de dólares en EEUU. No sabemos que ocurrirá cuando se extienda el pánico. Marx dijo que bajo el capitalismo, todos estamos atados a la división global del trabajo. Pero la división del trabajo impuesta por la ley del valor es como la fuerza de la gravedad, todos sabemos que existe cuando te caes.

Los precios inmobiliarios ya han caído en EEUU, en Irlanda y España, y comienzan a caer en Gran Bretaña. Pero lo harán aún más. El crash de los precios inmobiliarios ya ha paralizado la industria de la construcción en EEUU, con efectos catastróficos para los manufactureros de suministros para la construcción y sus reverberaciones se dejan sentir en toda la economía. Los desahucios empobrecerán a millones de personas, los parados dejarán de gastar y eso hará que más personas se queden sin empleo. La guirnalda del crédito se ha roto.

Los bancos centrales de todo el mundo están desesperados. En diciembre pusieron a disposición de los bancos comerciales 110.000 millones de dólares para hacer frente a la crisis del crédito. Pero la vieja pregunta de los banqueros es la siguiente: ¿se trata de una crisis de liquidez? (un problema temporal de efectivo) ¿O es una crisis de solvencia (más pasivo que activo)? Por ahora nadie sabe lo que es. Si es una crisis de liquidez y los bancos centrales saben lo que están haciendo, entonces deberían tener finalmente algún resultado. Pueden identificar los paquetes intoxicados con hipotecas basura y poco a poco expulsarlos del sistema financiero y «recapitalizarlos». Pero si hay demasiadas SIVs, entonces tienen una crisis de solvencia. Entonces es inevitable que parte del edificio financiero se deslice hacia el abismo con consecuencias enormes para el sistema capitalista.

¿Hasta ahora que han conseguido? Ian Harwood, economista de Dresdener Kleinwort, explica que las acciones anteriores para evitar el colapso de las puntocom simplemente sustituyeron la burbuja bursátil de finales de los noventa por una burbuja en el mercado inmobiliario. «En los años 2000 no tuvimos una recesión porque toda la fiesta comenzó de nuevo». Pero la fiesta no puede durar eternamente.

Desde la última recesión en 2001, la economía mundial ha crecido más rápido que en cualquier otro momento desde los años dorados del boom de la posguerra de 1948-1974, aproximadamente un 5 por ciento. La economía británica el año pasado creció un miserable 2,8 por ciento. La tendencia de la tasa de crecimiento para el capitalismo británico está aproximadamente en 2,3 por ciento. Los resultados de estos últimos años probablemente hayan sido consecuencia de la migración de masas, en particular de Europa del Este.

Las economías de EEUU, Japón y Europa tampoco han conseguido resultados tan buenos como en los años pasados. Pero la razón del crecimiento rápido en el mundo es debido a los resultados de las economías «emergentes». El año pasado China creció un increíble 11 por ciento, India un 9 por ciento y Rusia un 7 por ciento.

EEUU

En 2008 se prevé que EEUU crecerá un 2 por ciento o incluso menos. Esta perspectiva no tiene en cuenta la crisis de las hipotecas basura. No sabemos cuál será la cifra real, pero será inferior. Ahora la tasa de crecimiento del 2 por ciento no es suficiente para evitar un aumento del desempleo. Independientemente de lo que ocurra, EEUU se encamina hacia una recesión. ¡Y esa es la posibilidad más favorable! Una cosa es segura. Los consumidores estadounidenses ya no pueden ser el Mercado de todo el mundo gastando dinero que no tienen sobre la base de la subida de los precios de sus casas.

EEUU tiene un déficit con otros países de aproximadamente el 6 por ciento de su renta nacional. Eso significa que por cada 100 dólares que ganan en casa los norteamericanos se gastan 106. Compran dos veces más a los extranjeros de lo que éstos les compran a ellos.

¿Hasta cuando podrán seguir así? Los extranjeros les han prestado dinero para comprar sus productos. Pensemos un momento en ello. Si yo te presto dinero tu puedes seguir comprando mis productos. ¡Claramente esta situación no se puede mantener! En particular los chinos que han estado sosteniendo una enorme plusvalía con EEUU. Cuando los chinos consiguen todos estos dólares extras los utilizan para comprar bonos del tesoro norteamericano, de esta manera reciclan el poder adquisitivo de EEUU.

EEUU es un marasmo de contradicciones. Como resulado, la economía mundial está desequilibrada. No sólo los consumidores norteamericanos han tenido barra libre a costa del resto del mundo durante estos últimos años, sino que el gobierno ha estado gastando como si no existiera el mañana. No sólo los estadounidenses tienen niveles de deuda récord con el resto del mundo, pero su gobierno tiene una deuda nacional de 4,4 billones de libras. Esta podría aumentar a 4,8 billones de dólares, que George W. Bush, este es el regalo que dejará cuando abandone el cargo. Y esa deuda va acompañada de más intereses.

Bush se ha inspirado en la política económica de Ronald Reagan, la política que el propio padre de Bush denunció, correctamente, en los años ochenta como una economía de vudú. En lugar de equilibrar el presupuesto, el estratega Bush más joven ha seguido la misma política, ningún proyecto social sino gasto en armas y reducciones de impuestos a los ricos. Los norteamericanos ahora han dejado de ahorrar, en su lugar han dejado que el resto del mundo lo haga por ellos. Este es un claro síntoma de que el período de hegemonía de EEUU en la economía mundial está llegando a su final.

El dólar se zambulle

Dada la calamitosa situación de la balanza de pagos estadounidense, es una sorpresa que el dólar se haya mantenido durante tanto tiempo. Pero ahora ha caído. Los extranjeros lo abandonarán cuando piensen que ya no puede servir de moneda refugio, entonces el colapso será peor.

Dicen que un dólar más barato, y unas exportaciones norteamericanas más baratas, son sólo lo que el médico ha recetado a la economía norteamericana. Así es como el mecanismo de los precios se supone que funciona. Pero las importaciones a EEUU se volverán más caras, aparecerá la inflación para los consumidores y reducirá los niveles de vida en EEUU.

La Fed podría detener la caída del dólar subiendo los tipos de interés. Pero esa subida afectaría aún más a los norteamericanos. Ahora es verdad que la situación del capitalismo significa que los consumidores estadounidenses necesitan curarse de su adicción a la deuda. Independientemente de lo que ocurra, 2008 no será un año agradable para la población norteamericana.

¿Desacoplamiento?

Desacoplamiento es la última palabra de moda en economía. Todos los economistas son conscientes de que la economía mundial ya no puede depender del consumo norteamericano. Así que buscan otra alternativa. En 2006, India, China y Rusia fueron responsables de la mitad de todo el crecimiento mundial. Algunos dicen que como China e India se desarrollan tan rápido entonces pueden empujar al resto del mundo. Este hecho nos plantea una cuestión: ¿estas economías «emergentes» dependen del crecimiento del resto del mundo o son un factor independiente en el crecimiento económico global? ¿Pueden desacoplarse?

El Fondo Monetario Internacional es consciente de que en el caso de Europa del Este, su relativo rápido crecimiento, un 5 por ciento en 2006 (de un punto de partida de total colapso económico tras la caída del estalinismo) depende de las exportaciones a Europa Occidental. «Los directores dieron la bienvenida al fuerte crecimiento de la Europa emergente, observando que su expansión es probable que se modere en 2007 como respuesta a un crecimiento más lento en Europa Occidental». (Spillovers and cycles in the global economy: world economic Outlook Abril 2007. P. 195). El FMI también entiende que el crecimiento de Rusia depende mucho de la subida de los precios de las mercancías, sobre todo ahora que el petróleo está a 100 dólares barril.

China

¿Qué ocurre con China, un país de 1.300 millones de personas? China ahora produce el 26 por ciento del acero mundial; en comparación con Europa la manufactura es menos del 20 por ciento y con EEUU menos del 10 por ciento. El crecimiento explosivo de China la ha convertido en el segundo mayor importador de petróleo. Los precios mundiales de todas las mercancías han subido y los países productores han experimentado un boom debido a la demanda China. En la actualidad, China es la tercera economía comercial más grande del mundo. Sus extraordinarias tasas de crecimiento se alimentan por la exportación. Para el «Asia en desarrollo» más del 45 por ciento del crecimiento viene de las exportaciones, comparado con menos del 20 por ciento en 1980. En comparación, en el mismo período, el papel del consumo interno en el estímulo del desarrolló pasó del 67 al 50 por ciento. Estos datos sugieren que estas naciones dependen de la demanda de los países capitalistas desarrollados.

Los economistas han señalado a la expansión del comercio inter-regional en el sudeste Asiático, donde países como Japón y Corea suministran más productos de capital intensivo a China para hacer bienes de consumo para exportar. En realidad, todo el sudeste asiático es como una inmensa fábrica con una división del trabajo entre los países, como si fuera una fábrica con diferentes plantas. Pero todo el esfuerzo actuó como una cadena de suministro donde el final de la cadena era el consumidor norteamericano. Ese período ahora ha llegado a su fin.

La caída de la demanda norteamericana de productos chinos no provocará una recesión en China. La demanda interna garantizará que la economía continúe creciendo rápidamente, quizá un 8 por ciento. Pero China en la actualidad el crecimiento depende de la economía mundial debido a las exportaciones. Puede mantener la demanda de materias primas en los países que las producen, pero sus importaciones no pueden sostener el crecimiento de la producción en los países desarrollados que siguen siendo la cuna del capitalismo. El Banco Asiático para el Desarrollo está de acuerdo con nosotros. No encuentra «ninguna prueba» de desacople.

El petróleo

La demanda de China y de otras «economías emergentes» está alimentando la tendencia alcista del precio de las mercancías, en particular el petróleo. El aumento de los precios de la comida ya está provocando serias dificultades y revueltas en los países pobres. El petróleo ahora está en 100 dólares barril. Las peores recesiones de la Segunda Guerra Mundial fueron en 1974 y 1979. Fueron las peores porque coincidieron con fuertes subidas del precio del petróleo. Los años setenta fueron una década de «estanflación», desempleo de masas más inflación. Como los lectores deben hacer observado, la inflación es subiendo de nuevo. Los políticos se enfrentan a un dilema. ¿Luchar contra la inflación con subidas de los tipos de interés y empeorar así la recesión? ¿O intentar aliviar la recesión y así alimenta la inflación?

Independientemente del resultado inmediato de esta crisis financiera, el mundo está entrando en un período nuevo e inmensamente inestable. ¡Bienvenidos a un mundo de crisis capitalista! Esta crisis sólo se puede entender con un análisis marxista. Sólo se puede superar con soluciones marxistas.

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