Tiene un look que mata. Una sagacidad para la palabra que doblega. Pero dice que es de centro izquierda. Y como geométricamente eso es casi imposible, porque ese punto quedaría del lado derecho del plano, decidí pasarme un puesto más a la izquierda de la mesa. Sorprendida por mi repentino movimiento le surgió la interrogante. Respondí que la única justificación que podría hacerme entender tal posición, consistía en ubicarme en el lado más distante a la situación relativa del punto imaginario al que dice pertenecer. Este lugar es exactamente  el extremo opuesto a ese centro. El lado izquierdo izquierdísimo. En resumen, para poder entenderla, necesitaba mirarla totalmente de frente.

 

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