Carta abierta al PPT: Una respuesta sobre nuestra línea política.

Después de un cierre de campaña lleno de promesas de llevar a cabo una revolución económica, pero también de nuevos llamados al diálogo, y cuando faltan pocas horas para que se lleven a cabo las elecciones, desde lucha de clases queremos dar respuesta al exhorto que desde el PPT nos hicieran, durante la 4ta reunión de la plataforma Patria Rebelde, de revisar nuestra línea política y respaldar la candidatura de Nicolás Maduro.

Lo primero que debemos señalar a los camaradas es que nuestra línea política fue adoptada después de pasar por un proceso de discusión en asambleas de base regionales y luego ratificada por nuestro Comité Central, siguiendo así la tradición del centralismo democrático que heredamos del marxismo revolucionario, por lo que frente a su petición de que revisáramos nuestra línea, no podíamos obviar estas instancias, de allí la demora en responder.

Por ello, el Comité Ejecutivo, en vocería del Comité Central de nuestra organización ha resuelto Mantener nuestra línea política, explicándola de forma más concreta en los términos que siguen para que en este contexto electoral, no sea tergiversada o mal interpretada.

Primero: Desde Lucha de Clases debemos señalar que NO apoyamos el abstencionismo, ya que esta táctica forma parte de una estrategia más amplia del imperialismo norteamericano para intervenir militarmente a Venezuela, por lo que la derecha más radical ha adoptado esta posición en aras de facilitar su injerencia y de una supuesta comunidad internacional que ha demostrado no tener moral para entrometerse en los asuntos de los venezolanos.  Nos parece que todo intento de tratar de vincular nuestra línea política con el abstencionismo no es sino una manipulación que tiene como fin aislarnos del movimiento chavista valiéndose de la coyuntura electoral.

Segundo: Como hemos señalado, entendemos que este 20 de mayo muchos chavistas honestos y de base, aún descontentos con las políticas del gobierno, saldrán a votar por la reelección de Maduro. Esto representa un instinto de clase sano ya que quienes así lo hagan no estarían dando un voto positivo al burocratismo, a la corrupción, al clientelismo o a las políticas de conciliación, sino que estarían tratando de cerrar el camino a la derecha representada por Falcón. Ni un solo voto a la derecha proimperialista.

Tercero: Sin embargo, aunque entendemos a los chavistas honestos y de izquierda que pueden tener alguna esperanza en el gobierno, sostenemos nuestra línea de no brindar ninguna cobertura política por la izquierda a la candidatura de Nicolás Maduro. Desde Lucha de Clases, no creemos que el gobierno de Maduro pueda dar solución a los problemas económicos que atraviesa el país, sobre todo porque su tendencia general ha sido hacia la conciliación con los responsables.

Cuarto: Nuestro llamado, es a superar las divisiones que esta elección haya podido generar dentro del chavismo de izquierda, retomar nuestro proceso de acumulación de fuerzas y de lucha y garantizar así la unidad del pueblo y de los trabajadores, con miras a la construcción de una alternativa revolucionaria, única vía para combatir al enemigo interno, la burocracia contrarrevolucionaria aliada a la burguesía rentistas, y al imperialismo norteamericano y sus lacayos.

Como hemos señalado, desde Lucha de Clases, respetamos los mecanismos y las decisiones adoptadas por otras organizaciones que han decidido apoyar la candidatura de Nicolás Maduro, sin embargo, señalamos que este apoyo crítico, que brinda una cobertura política al actual gobierno no puede convertirse en un cheque en blanco.

Entendemos que quienes se expresarán en la tarjeta del PPT, lo estarán haciendo movidos por la consigna “Por un Gobierno Diferente”, lo que pone sobre sus hombros una enorme responsabilidad frente a sus electores, la de luchar sin cuartel por un cambio de rumbo, porque el próximo sea un gobierno diferente.

Es por ello que, así como nuestra organización ha dado respuesta a su petición de revisar nuestra línea política, les exhortamos a realizar una evaluación de los 100 días próximos a las elecciones (hasta el 28 de agosto de 2018), plazo en el cual, si no se evidencia un cambio favorable a las fuerzas revolucionarias y socialistas en el gobierno, su organización debería cumplir con sus electores y desechar cualquier acuerdo o frente con quienes ostentan el poder para entonces disputárselo.

Por nuestra parte, como ya señalamos en el punto tercero, no tenemos confianza en un posible cambio de orientación, por lo que seguiremos, sin tregua electoral, defendiendo los intereses del pueblo y de los trabajadores.

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