Algunas reflexiones sobre el IV Congreso del PSUV

Escrito por Gerardo Peña

En vísperas a la celebración del IV congreso del PSUV, consideramos que la ocasión es propicia para hacer un balance del actual estado del partido fundado por Chávez, así como también para repasar algunos aspectos de la concepción marxista de lo que debería ser un partido revolucionario.

El presidente Chávez entendió la importancia de la construcción del partido revolucionario e hizo todo lo que pudo para convertirlo en un instrumento, al servicio de la clase obrera y el pueblo pobre, de cara a la construcción del socialismo. Impulsó la creación de un pensum de estudios para la formación de la militancia, y puso un gran hincapié en la importancia de las finanzas y que los miembros del partido cotizaran regularmente, de aquí nace la idea de “un día de salario para la revolución”. Lamentablemente la burocracia, que ascendió golpeandose el pecho y jurando falsamente en nombre de la revolución y de Chávez, sofocó dichas iniciativas, incluso en vida del lider histórico de la revolución.

El partido obrero es la memoria colectiva de nuestra clase

Trotsky dijo una vez que los partidos reformistas son partidos con memoria a corto plazo, mientras que el partido revolucionario contiene memoria a largo plazo, es decir, que ha asimilado la historia de la lucha de los oprimidos, sus victorias y sus derrotas, entendiendolas de forma científica para así poder preparar las luchas revolucionarias de manera más adecuada. Citando una de nuestras frases favoritas de Spinoza “ni reír ni llorar, sino comprender”, entender para así lograr transformar. Lamentablemente la dirección del PSUV no ha mostrado el más mínimo interés de asimilar la experiencia colectiva de la lucha de los trabajadores de Venezuela y el mundo.

Una de las citas favoritas de la burocracia es “o inventamos o erramos” de Simón Rodríguez. Pero en ninguna parte, hasta donde tengo entendido, Simón Rodríguez se negó a estudiar la historia y las experiencias de otros pueblos en lucha. Nunca dijo que no deberíamos aprender de la historia. Esta frase en la boca de la burocracia se utiliza para justificar cualquier estupidez como argumento en contra de los marxistas revolucionarios. En realidad no se está inventando absolutamente nada, solo tal vez una nueva forma de errar, pero ni siquiera esta forma de fracasar es original, es solo una muy mala copia de los fracasos de la revolución chilena, (ver :http://www.marxist.com/lecciones-de-chile.htm ) y de los procesos dados en Nicaragua (ver: https://www.marxist.com/2014-07-21-16-34-33.htm), Guatemala (1951-1954), por citar solo algunos ejemplos, donde se han comenzado cambios sociales pero no se ha llegado hasta sus últimas consecuencias. ¡Si comienzas una revolución será mejor que la termines! ¡No puedes conciliar intereses de clases sociales antagónicas! ¡O tienes una economía socialista planificada o una economía capitalista! Cualquier otra “genialidad” de economía mixta está condenada al fracaso.

Si tan solo se hubiera estudiado un poco más la historia de las revoluciones pasadas se hubiese evitando mucho sufrimiento a la población venezolana. Por citar a Hegel “Lo que la experiencia y la historia enseñan es que los pueblos y los gobiernos jamás han aprendido algo de la historia ni han actuado según las lecciones que hubieran tenido que sacarse de ella”.

¿Debemos inventar? ¡Por supuesto que sí! Pero estudiando las experiencias previas del proletariado en su lucha por la emancipación de la sociedad del yugo del capital. Un médico antes de inventar una nueva medicina estudia las experiencias y resultados de experimentos anteriores. Solo un médico mediocre se le ocurriría ir al laboratorio a comenzar a trabajar sin recurrir al acervo de conocimientos y experiencias labradas por sus colegas antecesores.

Si algo desprecia la burocracia es la teoría revolucionaria. Para ellos la teoría sólo debe servir como justificación para su actuar. No como un instrumento para entender la sociedad científicamente. Parafraseando a Rosa Luxemburgo: “desprecian la teoría revolucionaria, especialmente si ésta impone restricciones a la prácticas burocráticas.

Lamentablemente el PSUV (o su dirección) no ha logrado asimilar la experiencia obrera de corto ni de largo plazo. Cuántas veces se han intentado domesticar los intereses de la burguesía y terratenientes, hacerlos un poco más “compatibles” con los intereses de las clases oprimidas y cuántas veces hemos visto el mismo resultado: saboteo, desinversión, cierre de empresas, conspiraciones, guarimbas y un muy largo etcétera. Algunas veces pareciera que viviéramos en un constante “deja vu”, en un círculo vicioso. Las mismas declaraciones, las mismas conspiraciones, guarimbas y los mismos resultados: caos económico y social.

Una dirección o una persona que sea incapaz de aprender de sus errores está condenada al fracaso. Lo más importante no es este o aquel error sino aprender de ellos. Es triste decirlo pero la dirección simplemente no quiere aprender de las lecciones recientes. “No hay peor ciego que el no quiere ver” o para citar una frase atribuida a Albert Einstein “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Habria que ver hasta qué punto existen intereses económicos que eviten sacar conclusiones revolucionarias de la crisis presente.

Objetivos del congreso 

Debemos aclarar que para la mayoría de la población venezolana este congreso es un acontecimiento desapercibido, no lo sienten como una cuestión relevante en la dinámica nacional. Simplemente tienen cosas muchos más importantes en las que concentrarse, como resolver los problemas angustiantes de la vida cotidiana, signados por la crisis.

Todo en la naturaleza está en permanente movimiento, desde las galaxias, planetas, placas tectónicas, montañas, átomos. Todo se encuentran en permanente cambio. Aveces lo más importante no es decir donde está una cosa sino hacia dónde se dirige. Con el PSUV no es diferente ¿Hacia dónde se mueve el partido? A grandes rasgos hay tres posibilidades: 1) Giro hacia la derecha. 2) Tratar de mantener la misma dirección que ha llevado. 3) Giro a la izquierda. La experiencia de los última década nos obliga a admitir que un giro a la izquierda por parte del partido y del gobierno está completamente descartada. Así que nos quedan las dos primeras opciones: o un giro a la derecha tratando de buscar justificaciones para un “ajuste económico”, o simplemente seguir exactamente igual, balanceándose entre los antagonismos de clases antagónicas. Tomando en cuenta las consideraciones anteriores, quedaría al descubierto que el objeto de llamar al congreso era sembrar ilusiones en el pueblo chavista haciéndonos creer que algo se va hacer para combatir el caos económico y social imperante.

Quizás el congreso se volverá una simple disputa por los aplausos de los delegados, un triste papel para un partido llamado a transformar el país y el mundo.

¿Que es un partido revolucionario?

Para los marxistas un partido revolucionario es ante todo ideas, programas, métodos y tradiciones y en segundo lugar un aparato (organización, estructura, locales, prensa, páginas web, revistas, trabajadores a tiempo completo etc). Para la burocracia con su miopía es justo lo contrario: sobrevaloran el papel del aparato. Para la mayoría, la concepción del partido es simplemente una casa de color rojo. Para transformar la sociedad lo primero que necesitamos son las ideas, los métodos, las tradiciones correctas, eso es lo fundamental para un cambio revolucionario.

Lenin dijo una vez, “el partido es la desconfianza organizada”. Lamentablemente este no es el caso del PSUV. Dentro de este partido existe la “solidaridad” entre burócratas, aunque cada uno está luchando permanentemente por acrecentar su parcela de poder a cuesta de sus “amigos”.

Trotsky manifestó que siempre deberíamos desconfiar de nuestro dirigentes, parece que esta no es la actitud apoyada por la burocracia del partido. Esta parece desear unos militantes dóciles, que nunca se realicen preguntas, nunca cuestionen nada de sus “direcciones”. Esta no es la forma correcta de educar a los militantes de un partido revolucionario, los militantes se educan en el debate y discusión permanente, así es como asimilan cuáles ideas son correctas y cuáles no.

En un partido revolucionario la prensa y la revista teórica juegan un papel de primer orden, es por este medio donde explicamos nuestras ideas. No es difícil entender el desprecio hacia la prensa por parte de la burocracia del PSUV ¿que ideas expresarían ahí?. Al plantear una prensa del partido éste reviviría, nada mas su publicación podría ocasionar que los militantes se comiencen a hacer preguntas de los temas tratados en él.

Si algo se ha hecho en el transcurso de la vida del PSUV es maleducar a sus miembros. Lamentablemente para muchas personas el conseguir el carnet del partido no significa compromiso ni entrega a la causa de la revolución, sino todo lo contrario, es visto como un vehículo para conseguir beneficios más fácilmente.

Un partido obrero en el poder debe cuidar muy bien sus puertas, al llegar al poder se verá inevitablemente presionado por la entrada de arribistas, oportunistas y cazadores de fortuna. El partido debe restringir la entrada a carreristas y corruptos conocidos por todos, y ser mucho más cauteloso con los simpatizantes que desean entrar. El partido bolchevique en el poder, durante los primeros años de la revolución, colocó muchas restricciones a sus simpatizantes, tal vez a los únicos que les permitían la entrada sin ninguna restricción importante eran a los obreros industriales que tuvieran como mínimo 10 años trabajando en dicho sector. El PSUV no coloca restricciones a sus simpatizantes para ingresar, entonces tenemos el escenario donde un militante quiere transformar el mundo y ciertos militantes entran solo por querer comprar una nevera nueva.

Un partido revolucionario en el poder debe aceptar en la sociedad (por lo menos al principio) una diferencia de salarios entre los profesionales u obreros cualificados y los trabajadores manuales. Pero lo que es cierto para la sociedad, no lo es para los militantes del partido que cumple funciones de gobierno. Para evitar el oportunismo, se debe exigir a los militantes que tengan un salario mayor al de un obrero cualificado entregar el excedente al partido. Creemos que es una buena medida para evitar el oportunismo y de decirle a los militantes: “si estás en el partido es para sacrificarte para la revolución, y no obtendras ningún beneficio material de él”.

El partido ha dejado de ser un organizador de la clase obrera y campesina, cuyo objetivo es luchar por los intereses de las clases dominadas, para ser simplemente un partido de carácter decorativo e instrumento de la burocracia, utilizado únicamente cuando se necesitan buscar votos.

En el venidero congreso no creemos que se producirán discusiones verdaderas y apasionadas por definir el rumbo del partido, sino todo lo contrario. Tristemente veremos como las decisiones se tomarán de arriba hacia abajo, obviando los más elementales principios del centralismo democrático. Veremos que más importante que las ideas serán las individualidades y por supuesto quién asumirá los cargos de dirección.

Nuestro deber es decir la verdad por más dolorosa e incómoda que ésta sea. Siempre debemos ver la realidad sin ninguna tapujo, sin engañarnos a nosotros mismos. La triste realidad es que el PSUV lamentablemente no ha cumplido con el objetivo fundamental planteado por el comandante Chávez: ser un instrumento para la construcción del socialismo. La pregunta que debemos hacernos es ¿Por qué?

¡Únete a la Corriente Marxista Lucha de Clases!

¡Por la construcción de un partido revolucionario!

¡Por la defensa del legado rrevolucionario de Chávez!

¡Por la construcción del socialismo de una vez por todas!

 

News Reporter
Miembro del Comité Central de @LuchadeclasesVE

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