Luis Oviedo arma un tremendo jaleo cuando nuestros compañeros argentinos hacen referencia a una “democracia de los trabajadores”. ¿Cómo comparar esta posición con la que defendían los bolcheviques? Las tesis de los primeros cuatro congresos de la Int La importancia de las organizaciones de masas

Es importante comprender que todo lo que Lenin y Trotsky escribieron sobre tácticas y estrategia está inseparablemente unido. Es imposible seleccionar este u otro punto que le atraiga a uno e ignorar el resto. Los verdaderos marxistas revolucionarios no son los que gritan más fuerte sobre la “dictadura del proletariado”, sino los que trabajan incesantemente para llegar a las masas, para penetrar los sindicatos reformistas y construir una base firme en las organizaciones de masas.

Luis Oviedo arma un tremendo jaleo cuando nuestros compañeros argentinos hacen referencia a una “democracia de los trabajadores”. ¿Cómo comparar esta posición con la que defendían los bolcheviques? Las tesis de los primeros cuatro congresos de la Internacional Comunista nos proporcionan un gran tesoro de ideas. Resumen toda la experiencia histórica del Partido Bolchevique. En las Tesis de la Internacional Comunista sobre la dictadura del proletariado podemos leer lo siguiente:

“Lo segundo es inspirar y dirigir los pasos de la vanguardia del proletariado (el Partido Comunista) no sólo del conjunto del proletariado o de su gran mayoría, sino de toda la masa de trabajadores y explotados por el capital; informar, organizar, instruir y educarles durante el curso de la lucha arriesgada y despiadada contra los explotadores; arrancar a esta enorme mayoría de la población de todos los países capitalistas de la situación de dependencia que tienen de la burguesía; inculcarles, a través de la experiencia política, la confianza en el papel dirigente del proletariado y su vanguardia revolucionaria. (Tesis, manifiestos y resoluciones de los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista. México. Siglo XXI Editores. 1973. p. 165).

Esto está bastante claro e inmediatamente liquida las sutiles objeciones de Oviedo por el uso de la palabra “trabajadores” que hacen nuestros compañeros argentinos en su panfleto. Esa palabra significa precisamente “toda la masa de trabajadores y explotados por el capital”, es decir, la vanguardia proletaria debe de hacer todo lo posible para unificar a su alrededor a la masa de la clase trabajadora. Esta es precisamente la esencia de la dictadura del proletariado como la entendían Marx y Lenin. De hecho, ¿cómo podría funcionar a menos que participasen en ella la masa de asalariados y también de elementos semiproletarios?

La esencia de una revolución socialista es la participación activa de las masas, tanto en la propia revolución como en la reconstrucción socialista de la sociedad después de la revolución. Eso es lo que queremos decir con la frase democracia de los trabajadores ¾ una concepción muy bien conocida por Lenin y los bolcheviques, aunque parece no serlo tanto por parte del principal teórico del PO ¾ . Veamos que decía la Internacional Comunista sobre esta cuestión:

“El sistema de los soviets no es únicamente un principio abstracto que los comunistas quieren oponer al sistema parlamentario. Los soviets son un aparato del poder proletario que, luego de la lucha y sólo mediante esta lucha, deben reemplazar al parlamentarismo. A la vez que combate de la manera más decidida el reformismo de los sindicatos, el arribismo y el cretinismo de los parlamentos, la Internacional Comunista no deja de condenar el fanatismo de aquellos que invitan a los proletarios a abandonar las filas de las organizaciones sindicales que cuentan con millones de miembros y a ignorar las instituciones parlamentarias y municipales. Los comunistas de ningún modo se alejan de las masas engañadas y vendidas por los reformistas y los patriotas sino que aceptan luchar con ellos, dentro de las organizaciones de masas y de las instituciones creadas por la sociedad burguesa, de manera de poder acabar con esta última rápidamente”. (Ibid., p. 212).

Aquí encontramos la esencia del bolchevismo. La idea central es la absoluta necesidad que tiene la vanguardia proletaria de establecer lazos estrechos con la masa de trabajadores. Se insiste en la necesidad de ganar a la masa de trabajadores que permanecen bajo la influencia de los dirigentes sindicales reformistas, además de realizar un trabajo sistemático en las organizaciones reformistas de masas. Esto es algo por lo cual nos critica muy duramente el compañero Oviedo en su último artículo. Habla en términos pomposos sobre la dictadura del proletariado pero no comprende que, sin ganar a la masa de la clase obrera, todo esto es sólo demagogia vacía.

La dictadura del proletariado no caerá del cielo. El embrión de una nueva sociedad socialista ya existe hoy. Existe en las organizaciones de la clase obrera, en los comités de empresa, sindicatos (sí, ¡en la COB, CTA y CGT!), en los partidos obreros de masas. Es verdad que bajo el capitalismo estas organizaciones están cubiertas con la costra de suciedad de la burocracia. Sus capas superiores contienen muchos elementos de clases ajenas que luchan para vincular estas organizaciones con la burguesía y el Estado. Pero los marxistas deben ser capaces de ver las contradicciones internas dentro de estas organizaciones, deben ser capaces de ver cómo se reflejan las presiones de la sociedad y la lucha de clases. Y lo más importante, debemos ser capaces de establecer vínculos firmes con ellas, penetrar y trabajar en ellas para ganar a los trabajadores. Así es como planteaba la cuestión la Internacional Comunista, cuando todavía era una Internacional revolucionaria:

“Esto significa que nosotros los comunistas debemos hacer diez más trabajo en el movimiento sindical. Debemos a toda costa arrancar estos sindicatos de las manos de los capitalistas y social-traidores. Por lo tanto, debemos estar dentro de estos sindicatos; debemos destinar a nuestros mejores cuadros al trabajo en los sindicatos.

Nuestros seguidores estarán dentro de los sindicatos; no actuarán aislados sino de una forma coordinada. Debemos organizar un grupo comunista, una célula comunista en cada sección sindical. Nuestro trabajo es utilizar las luchas cotidianas para desemmascarar los trucos de los Jouhauxs de este mundo. Debemos abrir los ojos de la militancia sindical. Debemos echar a los dirigentes social-traidores”. (Ibíd., p. 132)

La IC fijó como una condición de militancia la participación activa de los comunistas en las organizaciones reformistas de masas. Esto es perfectamente lógico. La dictadura del proletariado presupone que la clase obrera cuenta con el apoyo de las más amplias masas de la clase trabajadora. Sin esto, inmediatamente colapsaría. Por lo tanto, la forma en la cual el partido se prepara para la dictadura del proletariado es precisamente ganando a las amplias masas. Este trabajo preparatorio presupone un trabajo sistemático destinado a penetrar en las organizaciones de masas, particularmente en los sindicatos.

Es un crimen separar a la vanguardia proletaria de la masa de la clase obrera. Lenin insistió mil veces en esta cuestión. Todo lo que él y Trotsky escribieron sobre esta cuestión permanece como un libro cerrado para las sectas que balbucean continuamente sobre la “dictadura del proletariado” mientras en la práctica acaban con cualquier posibilidad de alcanzarla en la vida real.

¿Cómo se establecerá la dictadura del proletariado en Bolivia? Por supuesto no a través de una asamblea constituyente, que, la adornes como la adornes, no será otra cosa que un parlamento burgués. ¡No! Sólo puede llegar a través del gobierno de los soviets. ¿Pero qué son los soviets en Bolivia y cómo se construirán? No caerán de las nubes como las sectas imaginan. Sólo pueden venir del movimiento real de la clase obrera boliviana, de los comités de huelga que crearán los trabajadores en y alrededor de la COB.

Los soviets en la Revolución Rusa comenzaron su trayectoria en 1905 como comités de huelga ampliados. Reaparecieron en febrero de 1917, cuando estaban bajo el control de los reformitas (mencheviques y social revolucionarios). Los bolcheviques entonces estaban en minoría, pero combinando una firmeza de hierro en los principios y unas tácticas flexibles, la tendencia revolucionaria poco a poco ganó la mayoría y tomó el poder en noviembre.

¿Cuál fue la clave del éxito de los bolcheviques? El hecho de que, sin hacer ninguna concesión en los principios, se basaron en las organizaciones de masas del proletariado que habían sido creadas por los propios trabajadores: los sindicatos y los soviets. Las mismas tácticas se aplican hoy en Bolivia y en cualquier otro país. ¿Qué deberían hacer los marxistas bolivianos? ¿Quedarse en los márgenes, gritando insultos a los dirigentes de la COB y pidiendo a las masas que abandonen a sus dirigentes para unirse a ellos? ¿O participar hombro a hombro con la base de la COB, impulsado la creación de comités de acción, participando en la huelga general, ganándose el respeto de las masas, aglutinando a su alrededor a los elementos más conscientes y militantes, y luchando por ganar a la mayoría para el programa de la revolución proletaria? La respuesta no sólo se puede encontrar en las resoluciones y tesis de la Internacional Comunista, también se puede encontrar en el sentido común y en el sano instinto de clase de cada trabajador boliviano.

Sobre los piqueteros

“Alan Woods desconoce a la ANT”. Este es el título del siguiente artículo de Luis Oviedo. Responde a mis críticas a las tácticas del PO en el movimiento piquetero donde hice la siguiente observación:

“Cada grupo sectario desea crear la ilusión de su propio movimiento de masas. Vemos esto en el caso del movimiento piquetero. Aunque el PO ha realizado un buen trabajo en la construcción del movimiento, juega un papel negativo al negarse a unir a los piqueteros en una organización común. Objetivamente, los intereses de los piqueteros están en la unidad; la división es perjudicial para sus intereses y sólo sirve a los intereses de la clase dominante. La única razón por la que siguen divididos es porque los diferentes grupos políticos (no sólo el PO) insisten en mantener el control de ‘sus’ piqueteros. Este comportamiento es francamente lamentable. Lo dijimos y lo repetimos. Si realmente se piensa que esta táctica ‘va en contra de los piqueteros’ entonces sólo podemos encogernos de hombros. Lo que realmente va en contra de los piqueteros es el tipo de táctica que subordina los intereses de la clase al prestigio de esta o aquella camarilla”.

Antes de decir nada más me gustaría hacer una rectificación. Confieso que utilizo un término que era innecesariamente duro y que claramente ha provocado alguna molestia. Dije que el fracaso del PO en impulsar la unidad del movimiento piquetero era “lamentable”. Teniendo en cuenta el buen trabajo que han hecho los compañeros del PO en el desarrollo del movimiento, comprendo que este lenguaje tan duro es excesivo y lo retiro sin ningún tipo de reservas. Sin embargo, todavía sostengo que este fracaso en la unidad del movimiento piquetero es un error muy serio y que tendrá consecuencias negativas para el movimiento revolucionario en su conjunto.

En su respuesta, el compañero Luis llama mi atención sobre la Asamblea Nacional de Trabajadores que se reunió en junio de 2001. Pregunta si yo alguna vez he oído hablar de la ANT y otras reuniones nacionales de piqueteros y otros sectores. No sólo he oído hablar de ellas sino que además he escrito artículos elogiándolas y también elogiando al PO por su papel en la convocatoria. En febrero de 2002 escribí lo siguiente:

“En todo esto, los trotskistas del PO y de otras organizaciones y partidos juegan un papel clave. La convocatoria de la Asamblea Nacional de Trabajadores fue un gran éxito para la vanguardia revolucionaria. Saludamos este éxito con todo el entusiasmo posible. Nos complace decir que, mientras que estábamos en desacuerdo con la consigna de la Asamblea Constituyente, sí estamos completamente de acuerdo con las consignas aprobadas el pasado fin de semana. Esto nos da confianza en que, basándose en las reivindicaciones arriba mencionadas, la revolución argentina se mueve ahora en la dirección correcta”. (El camino para avanzar. Nota de Alan Woods al final del artículo Argentina: Asamblea Nacional de Trabajadores. Un gran paso adelante. 20/2/2002)

Podríamos citar muchos pasajes similares pero podéis leer todo esto en los originales. De modo que sí, Luis, he oído hablar de la ANT. Fueron iniciativas excelentes en la línea del frente único. Eso es muy bueno, pero ese no era el sentido que yo estaba dando. Si nosotros tomamos el movimiento piquetero en el sentido de un “sindicato” de desempleados, entonces está claro que defendemos la unidad de todos los piqueteros en una sola organización. Esa siempre fue la posición de los marxistas, por la simple razón de que la fuerza de la clase obrera sólo reside en su unidad. Eso es verdad para los trabajadores que tienen empleo, y mil veces más cierto en el caso de los parados.

En mi artículo yo hacía la siguiente pregunta: ¿por qué sigue dividido el movimiento piquetero? Luis Oviedo no respondió a esta cuestión y la evitó haciendo referencia a la ANT. No hay razón objetiva para que el movimiento no esté unido, excepto que está dividido bajo el control de diferentes grupos políticos. Si existiera cualquier otra razón, entonces el compañero Oviedo debería decir cual es. No lo ha hecho y considero que es una confirmación tácita de lo que yo digo.

Si el PO confía en la superioridad de sus ideas y métodos, entonces debería estar preparado para trabajar pacientemente dentro de un movimiento unificado de los piqueteros, luchando para unir a las capas más amplias de los parados en un solo movimiento de masas militante, al tiempo que lucha para ganar la mayoría. Ese siempre fue el método de Lenin y Trotsky, y fue expresado repetidamente en los documentos y resoluciones de los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista.

Las referencias de Luis a la ANT no responden a mi pregunta. Así que la repetiré: ¿por qué el PO no toma la iniciativa de ofrecer la unidad a las otras organizaciones de piqueteros? Está claro que la desunión existente no es sólo responsabilidad del PO. Otros grupos, como el MST, también mantienen organizaciones de piqueteros separadas y, por lo tanto, son también responsables de la situación actual. Pero los marxistas tienen el deber de luchar por la máxima unidad de los trabajadores y los desempleados en la lucha contra el Capital.

Quizá Luis responderá que los otros se negarán. En ese caso, la responsabilidad de la división del movimiento recaerá sobre los hombros de aquellos que se oponen a la unidad. Si están de acuerdo, entonces el movimiento saldrá fortalecido y la autoridad de esa tendencia que impulsó la unidad será aún más grande. En cualquier caso la tendencia que lucha por la unidad ganará.

Londres, 16 de febrero de 2004

Traducción de An appeal for a rational discussion: Reply to Luis Oviedo – Part Two.

Vea también:

* UN LLAMAMIENTO A LA DISCUSIÓN RACIONAL: RESPUESTA A LUIS OVIEDO (Parte I) de Alan Woods.

* LAS MALVINAS: EL MARXISMO Y LA GUERRA: Respuesta a Luis Oviedo (Parte III) de Alan Woods.

* MARXISMO FRENTE A SECTARISMO: Respuesta a Luis Oviedo (PO) de Alan Woods.