¡La Hora de la Clase Trabajadora!

Recientemente fue lanzado un conjunto de medidas al que se le ha puesto el nombre de “Plan de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica” como promesa de solución a la situación venezolana. Como paradoja de la dinámica social de nuestro país, después de un aumento salarial decretado por el Ejecutivo Nacional que representaba más de 30 veces el salario existente; los trabajadores inician un movimiento de protesta donde se manifiestan varios sectores en diversos puntos de la geografía nacional.

En las líneas que siguen reflexionamos en torno a estos hechos (de los cuales haremos un ejercicio de recuento) de la actual situación para la clase trabajadora venezolana; luego compartimos nuestra posición sobre el hecho político-social vigente, en tanto que trabajadores y militantes organizados en el seno del Movimiento Obrero y Popular.

  1. Una semana de trabajo: un kilo de queso.

Entre las medidas implementadas por el gobierno, se dictó un aumento del salario mínimo por el orden del seis mil por ciento «6.000%». También se “ancló” el salario al valor de la moneda digital Petro, y se fijaron precios a 25 productos de la canasta básica; además se subsidiaron a empresarios extranjeros, nacionales y comerciantes en los primeros meses del proceso. Esto, en teoría, para “proteger” el ingreso de los trabajadores y la familia venezolana. Lo que la realidad impone a dos meses de estas medidas, no tiene relación con una situación más próspera ni más “recuperada” económicamente para la gente. Hoy, nuevamente nos vemos en la coyuntura de que una semana de trabajo completa alcanza siquiera para un (1) kilo de queso o de carne. Ninguno de los precios fijados se ha mantenido. La hiperinflación y sus causas siguen profundizándose, y se tragan día a día los esfuerzos por el sustento y, la capacidad de subsistir del pueblo venezolano.

  1. Ningún contrato colectivo es más favorable que el nuevo salario mínimo”.

A pocos días del nuevo salario, distintas patronales comenzaron a irrespetar acuerdos laborales y primas de los distintos contratos colectivos, especialmente en la administración pública. Desde primas de aumento salarial, antigüedad, pólizas de salud y diversos derechos, utilidades y vacaciones, primas familiares, por hijos/as y otros beneficios de las contrataciones colectivas. También se comenzó a circular por parte del gobierno y de manera extraoficial, un “instructivo” en el que define tablas salarias únicas para toda la administración pública. La versión oficial estuvo a cargo de Jorge Rodríguez que explicaba que “Hay algunos elementos fundamentales en estas nuevas tablas salariales… un empleado público sea cual sea el lugar en el que se desempeñe no va a tener sueldos diferenciales porque es una sola tabla la que va a regir toda la administración pública”. Aplanando las tablas salariales y justificando el irrespeto de los contratos, el ministro explicaba que la razón de esto es que el nuevo salario mínimo era “tan favorable”que todos estos derechos colectivos podían considerarse satisfechos (salarizados ya en el nuevo monto mínimo global), “ni el salario más alto del contrato colectivo más favorable superará al salario mínimo”, afirmaba a modo se sentencia.

Queda evidenciado que esta afirmación del ministro ha sido superada por la realidad, dada la insuficiencia del salario mínimo para cubrir las necesidades básicas del pueblo, y las consecuencias de violar las contrataciones.

  1. Protección para los empresarios extranjeros.

El conjunto de decretos en el marco del programa económico ha conllevado también una sustancial apertura a distintos capitales privados y extranjeros. Este favor transnacional ha sido particularmente progresivo y creciente, y podemos señalar algunos de sus principales hechos durante este último año de la siguiente manera:

  • El 28 de diciembre del año 2017 la ANC aprobó la Ley de Promoción y Protección a la inversión extrajera; la cual establece garantías para que los inversionistas extranjeros tengan libertades en nuestro país; los libra de impuestos y aranceles; favorece la compra de la producción extranjera antes que la nacional; obliga la compensación a los inversionistas extranjeros por eventos que disminuyan sus ganancias; somete a la República Bolivariana de Venezuela y su ciudadanos a que puedan ser juzgados, sancionados y encarcelados por  jueces y tribunales foráneos, de acuerdo con leyes extranjeras.
  • En lo que va de año 2018 se han decretado al menos 6 nuevas Zonas Económicas Especiales (ZEE), en Miranda, Zulia, Táchira, Cojedes, Aragua, Nueva Esparta; que se agregan a otras tantas que vienen decretándose desde 2014, para un total de 13. Las ZEE según los propios decretos, se describen como zonas con “regímenes territoriales especiales que incluyen incentivos a las inversiones y a las exportaciones, y las facilidades para el establecimiento de inversiones extranjeras en la zona”; son figuras de liberalización radical de territorios con el fin de alcanzar un “desarrollo” acelerado de los mismos, evitando obstáculos y ofreciendo estímulos para empresas transnacionales y locales;  en estas zonas se deroga la aplicación de leyes y regulaciones venezolanas laborales y de distintas índoles. En su mayoría han sido proyectos de minería y extractivismo. Las manifestaciones frente a estos proyectos son objeto de criminalización según los propios decretos: Ningún interés particular, gremial, sindical, de asociaciones o grupos, o sus normativas prevalecerá sobre el interés general en el cumplimiento de estos decretos; los sujetos que ejecuten o promuevan actuaciones materiales tendentes a la obstaculización de las operaciones totales o parciales de las actividades productivas de la Zona Económica Especial serán sancionados; Los organismos de seguridad del Estado llevarán a cabo las acciones inmediatas necesarias para salvaguardar el normal desenvolvimiento de las actividades previstas en la Zona Económica Especial.
  • El 2 de agosto, el gobierno decretó la exoneración del pago del Impuesto Sobre la Renta (ISLR) a los enriquecimientos territoriales y extraterritoriales provenientes de la explotación de hidrocarburos obtenidos por PDVSA, sus empresas filiales y mixtas dentro y fuera del país. En menos de un mes, el 29 de agosto, decretaron también la apertura de PDVSA a 14 empresas privadas, públicas y trasnacionales para actividades de explotación y extracción, a quienes se les dará “toda la facilidad jurídica, todas las facilidades de inversión”, en palabras del presidente Nicolás Maduro, como parte del llamado Nuevo Modelo.
  • En septiembre de 2018 se anunciaron nuevos créditos chinos a Venezuela (5.000 millones US$), acompañados de medidas como la transferencia de bienes, activos y territorios para la exploración y explotación de petróleo, gas, oro, por parte de empresas chinas. Además, el Gobierno otorgó a China un puesto de “asesoría permanente del más Alto Nivel” del Consejo de Estado chino y del Banco de Desarrollo Chino en la coordinación del “Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad” que está en marcha desde agosto.
  1. Reacciones en los sectores populares.

En el marco de estos hechos, han ocurrido durante este año una gran cantidad de protestas de los sectores populares como reacción a la investida e incremento del deterioro de las condiciones de vida de la población. Las reivindicaciones de estas luchas manifiestan el nivel de subsistencia a que está sometida la población: ausencia del servicio eléctrico, así como los continuos apagones que dañan los electrodomésticos; servicio de agua, servicio de salud y medicinas; encarecimiento y desarticulación de transporte; ausencia y alto costo de productos de primera necesidad; retardos y períodos largos de espera de las bolsas y cajas subsidiadas Clap, etc. Manifestaciones éstas que llevaron a tomas de carreteras y autopistas; “secuestro” de camiones distribuidores de alimentos y gas, con algunas quemas de cauchos; bloqueos de entradas y salidas de algunas poblaciones, entre otras.

Es significativo ver en estos hechos, que la mayoría fueron iniciativas y reacciones populares espontáneas; síntomas éstos que revelan la emergencia de expresiones de un movimiento popular de base (todavía pequeño y aislado) que se reivindica más allá del tutelaje de los partidos y gobierno. Síntomas de una nueva aurora del movimiento popular.

  1. Un “caramelo” para los trabajadores: las reacciones frente a la violación de los contratos y en defensa del salario.

También han sido diversas las reacciones de los trabajadores que surgieron en las semanas recientes. En términos de Wills Rangel, Presidente de la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST), son acciones oportunas del gobierno enmarcadas dentro del programa de “Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica” que respetan los derechos de los trabajadores; mientras que Tony Navas del Sindicato de Trabajadores de la Salud, Sintrasalud, declaró; “El aumento de salarios es como un caramelo de cianuro que se le da a la población, que se le da a los trabajadores…  es una ilusión monetarista, es un aumento ficticio”.

Veamos algunas de las reacciones obreras en éste octubre proletario:

  • Trabajadores de distintos gremios públicos han protestado en distintos puntos del territorio nacional, en defensa de las contrataciones colectivas, en exigencia de un salario que cubra la canasta básica para la familia venezolana. Entre algunas empresas y gremios, podemos mencionar: PDVSA, Coorpoelec, Cantv, empresas básicas CVG, cementeras, maestros y profesores en instancias regionales y estadales, sector salud en instancias regionales y estadales, Metro de Caracas, Cancillería, IVSS, IPASME, IPOSTEL, INCES, otros… Entre las consignas: “Respeto al contrato colectivo”; “No a la tabla única”; “No más sueldos de hambre”; “quieren desaparecer los sindicatos y no lo vamos a permitir”; “Nuestro contrato colectivo se respeta”; “respeten los contratos”; “alto a la violación abierta de la progresividad y la intangibilidad de los derechos laborales”; “Abajo el ajuste anti-obrero”; “Por un salario acorde con la canasta básica Art. 91 de la Constitución”.
  • El jueves 11 trabajadores de PDVSA, en Puerto La Cruz, protestaron por mejoras salariales y denuncian despidos indirectos. Trancaron acceso de vehículos en la avenida municipal. “No al salario de hambre impuesto por Wills Rangel” escribieron en las pancartas.
  • Los trabajadores de la CVG en Bolívar vienen realizando acciones de calle durante las últimas semanas y por más de 40 días, provocando la parálisis y el caos en la ciudad. Los trabajadores de distintas empresas rechazan las nuevas tablas salariales que se acordaron y firmaron el miércoles 10 en Caracas, sindicatos patronales y del PSUV. En la protesta se dieron marchas y quemas de cauchos.
  • Los docentes en Lara se encontraron en una gran asamblea donde participaron trabajadores de diferentes áreas y delegados sindicales donde decidieron conformar un “Comité de defensa del contrato colectivo”. Llaman a crear comités en todas las escuelas. Expresaron que: “Están violando los derechos de los docentes. Esta lucha no debe ser partidizada, no es del chavismo ni de la oposición; se trata de la defensa ante la eliminación de los derechos históricos de la Clase Obrera”.
  • Trabajadores de los sectores de la educación, la salud, gremios profesionales, estudiantes, profesores, jubilados y pensionados han llevado a cabo distintas protestas, concentraciones, denuncias y ruedas de prensa en la ciudad de Caracas.
  • El sindicato de la Salud Distrito Capital expreso que están aplicando un “paquetazo”. La primera fase consistió en un ajuste inflacionario caracterizado por una “liberación de precios”; así como aprobación de “Zonas económicas especiales”; al igual que el Arco Minero del Orinoco. La segunda fase se devela en la cuestión salarial, al implantarse el “Programa de Recuperación Económica de Bienes y Prosperidad”, que persigue el abaratamiento de la mano de obra venezolana a las trasnacionales chinas, rusas, bielorrusas, turcas; es decir, a las trasnacionales capitalistas incluyendo las norteamericanas.

La dinámica de reivindicación por el salario muestra también elementos de configuración de un movimiento de base y genuino. Se viene expresando la masa trabajadora de tal manera que ha provocado una presión a los dirigentes sindicales, tanto burócratas como de base, a fin de dar una respuesta. Han sido reacciones individuales, pero también colectivas y organizadas en sindicatos, ésta última que sigue siendo hoy la organización más cercana o inmediata a la base de los trabajadores. Se hace sentir cada vez más la necesidad de construir Movimiento Obrero, de articular, organizar, dar más consistencia y unidad a nuestra acción como trabajadores, como clase obrera.

  1. El comportamiento del Gobierno al respecto: firmar actas convenio para desconocer los contratos.

El gobierno aplica ajustes a la clase obrera, los trabajadores reaccionan ante ellas. Ante estas acciones, el gobierno, con la clásica maniobra patronal, ha negociado con los voceros sindicales bajo el control del PSUV, de manera secreta y sin dar ningún tipo de diálogo con los trabajadores; la implantación de tablas salariales inventadas por el gobierno, pasan por encima de las condiciones establecidas en los contratos colectivos de manera unilateral y en abuso de poder.

En palabras de los trabajadores activos del Metro de Caracas sobre su caso: se firmó un acta convenio de espaldas a la masa trabajadora, violentando el contexto jurídico nacional e internacional vigente a través de la Carta Magna, la LOTTT, la Ley del Beneficio de Alimentación, convenios de la República firmados en la OIT. Vulnerando de manera drástica los derechos humanos, sociales y laborales de forma solapada y sin escrúpulos… de modo arbitrario se cambian las valoraciones y las diferencias entre las escalas salariales, achatando grados, disminuyendo y menospreciando primas de antigüedad; obviando la intangibilidad y progresividad de los derechos laborales.

El gobierno hizo bandera el caso con los trabajadores de PDVSA y las empresas básica CVG, sector aluminio y SIDOR; se firmó con voceros de la burocracia sindical unas nuevas actas convenio para desconocer elementos de los contratos.  En el evento estuvieron las firmas del presidente de Federación Única de Trabajadores de Petróleos de Venezuela (Futpv), Wills Rangel; el ministro del Trabajo, Eduardo Piñate; el ministro de Petróleo y presidente de Pdvsa, Manuel Quevedo; Tarek El Aissami, vicepresidente sectorial del área económica; y los burócratas sindicales.

Para el gobierno, el propósito de desechar las contrataciones colectivas concuerda con un proceso democrático e incluyente, y una movida en contra del imperialismo y en defensa de la industria. Así lo expresó Delcy Rodríguez, en el acto: “Este instrumento salarial que se expresa en las tablas salariales ha sido un proceso conversado, dialogado, con los trabajadores”; “exaltamos la labor de los trabajadores para hacer frente a las agresiones de centros de poder imperiales que se sirvieron de agentes para perturbar y atentar contra la industria nacional”; “No habrá fuerza imperial que impida el desarrollo de nuestro país, la prosperidad y el crecimiento económico”. 

  1. Desguace de conquistas de los trabajadores y su organización.

Los contratos colectivos son los acuerdos entre los trabajadores y las patronales. El patrón, como dueño de los medios de producción, ordena, planifica la producción según sus intereses de clase para obtener una mayor ganancia. Las contrataciones expresan las tensiones de poder en la confrontación capital/trabajo; es decir, contienen los acuerdos y conquistas que logran los trabajadores frente a su situación de explotación, en negociación con sus patronos. Los contratos generalmente se discuten anual o trianualmente; en su curso natural, cada discusión busca lograr mejores beneficios para los trabajadores cada vez. Los contratos colectivos contienen pues, en su cauce clasista, un carácter histórico, progresivo, de la lucha de los trabajadores y sindicatos acumulada en el tiempo y frente a su condición explotada.

De esta manera, la aplicación de las tablas únicas y violación de los contratos apunta a un “borrón y cuenta nueva” en las relaciones laborales y sobre las conquistas obreras construidas a lo largo de la historia del Movimiento Sindical venezolano. Es un golpe del gobierno-patrón a la condición asalariada de la familia venezolana. Es una política que desconoce el papel de los trabajadores y su organización. Irrespetan los contratos y luego quieren sentarse a dialogar, una práctica al estilo “disparen primero, averigüen después”. Es un retroceso y violación frontal de nuestros derechos, y al principio de intangibilidad y progresividad de los mismos.

  1. Desregulación de leyes y entrega de la soberanía.

 Como hemos visto, una de las causas fundamentales de estos acontecimientos es la profundización de la tendencia a favor del capital privado y trasnacional (estadounidense, británico, chino, ruso, bielorruso, turcos y otros). A través de las Zonas Económicas Especiales, del Arco Minero del Orinoco, a través de la entrega de la conducción de la política económica a manos extranjeras; el Estado venezolano, por la acción arbitraria del gobierno actual, entrega licencias, infraestructuras, recursos y, la soberanía del pueblo venezolano, de manera express y con disfraz “anti-imperialista”, o anti-gringo-colombiano. Para concretar la entrada de esa cantidad de empresas privadas y trasnacionales, y favorecer a algunos nacionales, es necesaria la violación y desregulación de las leyes laborales y económicas; es necesario declarar la guerra a la organización de los trabajadores, es un costo gigante para la clase trabajadora que el gobierno ha decido consentir y ejecutar.

  1. Defensa del salario y los contratos: su significado y alcance.

Miles de trabajadores de base rechazan la violación de los contratos, y denuncian a “los sindicatos patronales”. Así pues, reivindicar el salario y los contratos hoy significa, en primer lugar, luchar por el sustento diario, por una vida más estable y mejores condiciones para la familia obrera; en segundo lugar, conlleva también en sí la defensa del patrimonio histórico y conquista de los trabajadores venezolanos organizados. Y más aún, en tercer lugar, reivindicar el salario y los contratos colectivos hoy está significando oponerse a la entrega de nuestros recursos y nuestra soberanía nacional, a capitales imperiales y trasnacionales, despojo que ejecuta el actual gobierno. Estas cuestiones muestran el carácter central de los trabajadores en la situación actual. No hay salida a la situación sin la clase obrera.

Las implicaciones de la reacción de los trabajadores y del Movimiento Obrero se diferencian a la de los sectores populares en su alcance y significado. Es decir, muestra su otra estructura social con respecto al Movimiento Popular y Comunal que no desnuda directamente las contradicciones de manera tan descarnada, y que también requiere ser organizado; aunque sus expresiones son complementarias.

  1. La hora de la clase trabajadora

Consideramos de esta manera que entramos a una nueva etapa de la lucha social y obrera venezolana. Etapa donde emerge la dinámica de los trabajadores, de la base obrera sacudiéndose de las “amarras” y chantajes con que le habían maniatado durante los últimos años. Es necesario potenciar estas expresiones de nuestra clase, y organizarnos, apostar por la unidad, generar comités y coordinaciones regionales, y nacional, de la lucha de la clase obrera. Los trabajadores y revolucionarios estamos en la oportunidad de volver a nuestro cauce autónomo y combativo, de lucha y conquista, de retomar y alzar la perspectiva de clase. Hay un devenir proletario, impulsemos, apalanquemos las iniciativas de base de los trabajadores, potenciemos esa nueva aurora del proletariado venezolano. ¡Es la hora de la clase trabajadora!

¡Que emerja el Movimiento Obrero venezolano!

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