Un acuerdo a espaldas de la verdadera fuerza productiva

En días pasados, el ministro Eduardo Piñate anunciaba con bombos y platillos el aumento del salario mínimo nacional, el cual se ubicó en 400 mil Bolívares, lo que significa (a la tasa del dólar oficial 175.659,85 BCV 29/04/2020) que nuestro salario quedó en 2.27$; a esto le suman el aumento del Ticket de alimentación que se ubicó en 400 mil Bolívares, lo cual, si sumamos ambos montos quedaría en 4,54$. Quiero dejar en claro que el monto del ticket de alimentación no forma parte del salario mínimo como lo quiere hacer ver el gobierno y que, lamentablemente muchos camaradas de izquierda lo asumen. Si así fuese, este monto (800.000,00) se usaría para los cálculos en la elaboración de las tablas salariales de la administración pública y para el resto de los cálculos tanto en la pública como en la privada.

De igual manera anuncian el aumento de los bonos otorgados a través de la página Patria como parte de las medidas asistencialistas que viene aplicando el gobierno. Posteriormente sale Francisco Torrealba, presidente de la Comisión de Trabajadores de la Asamblea Nacional Constituyente haciendo apología de dicho aumento y seguidamente, emulando esta acción se pronuncia la CBST.

La realidad es que, sumando el aumento, más el ticket de alimentación, los distintos bonos asistenciales otorgados a través de la página Patria y la bolsa Clap (a los que les llega) no dan para que una familia se alimente durante un mes, cuando mucho dos o tres días. Su cinismo no tiene límites, tanto que por VTV anuncian la necesidad de incluir en nuestras dietas, proteína animal, vegetales y frutas, como si estos productos fueran de fácil acceso. El salario está total y completamente pulverizado, además de que la política de bonificación destrozó la noción de la remuneración, esto sin mencionar la destrucción de los logros de la clase a través de sus luchas, los beneficios alcanzados a través de las convenciones colectivas, los sindicatos y más aún con la aplicación del memorando 2792 que abiertamente es una herramienta creada para beneficiar la patronal.

Así mismo, por segunda vez se anuncia un acuerdo con los “sectores productivos del país” (así llama Tarek El Aissami a los burgueses empresarios) sobre precios “acordados y justos” de 27 rubros; al día siguiente del anuncio, en los anaqueles desapareció la harina, el azúcar, la sal, los huevos y otros artículos y los aumentos siguen disparándose. En este acuerdo el gran ausente fue el movimiento obrero, el verdadero sector productivo, el que genera riqueza, no solo en nuestro país sino en el mundo.

Demás está decir que, según el precio acordado, solo vamos a mencionar los huevos que quedaron en 596.197,00, se esfuma el salario mínimo, solo imaginemos comprar unos diez productos de los 27 si el más económico es la sal. Los artículos complementarios no fueron regulados, por ejemplo, el tomate, la cebolla, la papa, el cilantro, cebollín, etc., ingredientes necesarios para la preparación y donde fácilmente puedes gastar entre 300 y 400 mil bolívares para que nos dure un máximo de dos preparaciones. No hay que ser un especialista en economía para darse cuenta de que el salario mínimo decretado por el gobierno no cubre la canasta básica alimentaria, mucho menos el resto de nuestras necesidades.

Esto es precisamente lo que ha provocado las distintas manifestaciones que han ocurrido en algunos lugares donde la gente sale a saquear producto de la necesidad de alimentos, saqueos que son reprimidos por los cuerpos represivos del Estado, aderezado por los distintos arrestos por manifestarse en contra de las políticas del gobierno, los arrestos por denunciar actos de corrupción, las desapariciones y hasta asesinatos, entre otras.

En resumidas cuentas, el pueblo pobre y trabajador no debe sembrar sus esperanzas en este gobierno ya que nunca saldremos de esta situación de crisis. Y mucho menos en la oposición que constantemente hace llamados para que el gobierno de EEUU nos invada y sigue solicitando sanciones contra nuestro país; el gobierno ha profundizado su viraje hacia políticas liberales, entreguistas, anti obreras y anti populares escudándose en un discurso por la izquierda y antiimperialista y la oposición es abiertamente pro imperialista.

De esta manera, la clase trabajadora debe y tiene necesariamente que organizarse en función de darle un parao a estos atropellos de los cuales somos víctimas, la única manera de salir de esta crisis es avanzar hacia el socialismo con la nacionalización de la banca y las grandes empresas privadas y públicas y ponerlas bajo control de la clase trabajadora, organizando comités de obreros, comités populares para que estos controlen a los especuladores y planificando la economía. La clase obrera debe confiar en su poder de clase, en su unidad y organización.

Debemos construir una herramienta verdaderamente revolucionaria y socialista, que sea la alternativa ante la oposición, el gobierno y toda su burocracia corrupta enquistada en el PSUV y CBST, así como en el gobierno, esta se debe construir de la mano de la clase obrera para la toma del poder y que sea esta la que gobierne.

¡¡El socialismo se construye con la clase obrera!!
¡¡Los trabajadores debemos gobernar!!
¡¡Salario igual a canasta básica!!
¡¡Qué viva el socialismo!!
¡¡Únete a Lucha de Clases!!

News Reporter

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