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logo_psuv.jpgEl actual documento lo presentamos (delegados, voceros, comisionados, militantes de base, sindicalistas, trabajadores y campesinos) militantes del PSUV como una propuesta de discusión al congreso del PSUV. Abogamos en este congreso por el reimpulso del PSUV y por su construcción como partido de la clase trabajadora, internamente democrático y revolucionario en las acciones, socialista en la práctica e internacionalista en la organización.

 

De ahí nace nuestro aporte: por un PSUV que sea nuestra fuerza y nuestra voz en la lucha de clases de la revolución venezolana. Un partido fuerte y que la voluntad y las ideas de los militantes se puedan expresar. Donde la base controla a la dirección y tiene posibilidades de revocar sino corresponden a las decisiones adoptadas por los afiliados. Un partido fuerte y aquel donde las decisiones son  tomadas por la amplía y democrática decisión desde las bases y cumplidas por los dirigentes.  

Propuesta de contribución al congreso del PSUV

 

Fortalecer el PSUV, reimpulsarlo con el marxismo

 

¡Para Acabar Con el Capitalismo!

¡Por un PSUV sin patronos ni burócratas

 

El actual documento lo presentamos (delegados, voceros, comisionados, militantes de base, sindicalistas, trabajadores y campesinos) militantes del PSUV como una propuesta de discusión al congreso del PSUV. Abogamos en este congreso por el reimpulso del PSUV y por su construcción como partido de la clase trabajadora, internamente democrático y revolucionario en las acciones, socialista en la práctica e internacionalista en la organización.

De ahí nace nuestro aporte: por un PSUV que sea nuestra fuerza y nuestra voz en la lucha de clases de la revolución venezolana. Un partido fuerte y que la voluntad y las ideas de los militantes se puedan expresar. Donde la base controla a la dirección y tiene posibilidades de revocar sino corresponden a las decisiones adoptadas por los afiliados. Un partido fuerte y aquel donde las decisiones son  tomadas por la amplía y democrática decisión desde las bases y cumplidas por los dirigentes.

Estamos viviendo momentos de profundas agudizaciones sociales, políticas y militares. El sistema capitalista está en una profunda crisis a nivel mundial. La revolución bolivariana ha significado un despertar de las masas no solo de Venezuela sino de Latinoamérica y el mundo. Desde la llegada del presidente Chávez al poder, millones de personas en varios países de nuestro continente han despertado del letargo al que habían sido sometidos por el capitalismo durante años, y han comenzado a participar activamente en la vida social y política de sus países a fin de acabar con la explotación y la miseria a la que el capital les ha sometido históricamente y a fin de construir una sociedad de verdadera justicia e igualdad.

Recientemente el camarada Chávez ha reivindicado de forma pública el marxismo y se ha declarado marxista. Apoyamos totalmente este planteamiento del camarada Chávez y reivindicamos el marxismo como teoría política fundamental e imprescindible para transformar de forma revolucionaria la sociedad capitalista, para superar las relaciones capitalistas de producción y lograr el desmantelamiento del estado burgués, como únicos mecanismos para lograr construir la sociedad socialista. Asimismo defendemos la necesidad de construir una Internacional revolucionaria para acabar con el capitalismo en todo el mundo y denunciamos firmemente a la burguesía como la principal culpable de la situación trágica de pobreza y miseria que viven millones de hombres y mujeres en todo el mundo, tal como lo ha planteado el camarada Chávez en varios de sus discursos durante los últimos meses. Consideramos que estas posturas deben ser adoptadas por los documentos que se aprueben en el actual congreso del partido.

Desde la derrota del golpe de estado del 2002 el pueblo venezolano ha participado activamente  en la vida política para transformar la sociedad. En cada movilización, en cada elección, en cada manifestación, los trabajadores y el pueblo organizado han estado en cada uno de los procesos políticos de la revolución.

El paro-sabotaje patronal del 2002-2003 movilizó a la aplastante mayoría de la clase trabajadora del país. Desde ese momento las ocupaciones de fábrica se convirtieron en algo cotidiano. Fue ahí que se enterró a la traidora CTV y nació la UNT como voluntad de independencia de clase de las masas trabajadoras. La revolución venezolana es anticapitalista y socialista y por eso el pueblo trabajador respondió en masa al llamado del camarada Chávez para construir el PSUV.

El PSUV debe ser el partido de la clase obrera y del pueblo. La primera tarea del PSUV es luchar en defensa de las reivindicaciones inmediatas de los trabajadores del campo y la ciudad. Tierra para los trabajadores rurales sin tierra, empleo y salario digno para los trabajadores. El objetivo de nuestro partido hoy tiene que ser completar la revolución venezolana y acabar con el régimen capitalista de la propiedad privada de los grandes medios de producción. Es hora de construir nuestro propio mundo, sin oprimidos ni explotados, un mundo socialista.

El partido debe debatir y construir una alternativa al capitalismo Para superar las crisis del capitalismo es preciso tomar medidas socialistas

 

Debemos hacer un balance crítico del último período y de algunas de las teorías y concepciones que se han analizado en el partido. También como esas concepciones nos han llevado a posiciones equivocadas que se han llevado al terreno práctico, sobre todo en las elecciones donde ha participado el Partido. Solo una teoría clara podrá llevarnos a sacar conclusiones correctas y a ponerlas en práctica. Sin embargo, una teoría reformista que plantea la conciliación de clases nos llevará al desastre, confundiendo nuestra militancia y echado arena a los ojos de las masas.

 

La lucha de clases tiende a intensificarse en Venezuela y el mundo. Los momentos que vivimos son de profundas convulsiones sociales y de una profunda polarización entre las clases. Mientras los reformistas y la derecha plantean que no existe lucha de clases en Venezuela, día a día los acontecimientos sociales, políticos y económicos que se desarrollan en el país nos demuestran lo contrario.  El debate que afrontaremos en el próximo congreso será clave para radicalizar la revolución socialista en Venezuela y acabar definitivamente con el capitalismo como lo ha planteado el camarada Chávez. De ahí nuestra propuesta de revisión, rectificación y reimpulso de nuestro Partido.

 

Para superar las crisis del capitalismo es preciso tomar medidas socialistas

 

La actual crisis por la que está pasando la economía mundial ha sido la más grande de los últimos 70 años. En Venezuela por continuar siendo un país capitalista y parte del mercado mundial también fue alcanzada por la crisis. Esto significa más sufrimiento para el pueblo trabajador. Si la burguesía mundial nos ha llevado al actual desastre económico, ¿Qué podemos pedirle entonces a la atrasada burguesía venezolana? Mientras millones de trabajadores se han quedado sin trabajo, la mayoría de los gobiernos de los países del mundo se encargan de dar millones de dólares para rescatar sus bancos y sus multinacionales.  Los economistas burgueses y sus medios hablan permanentemente de una supuesta «recuperación», pero lo que estamos viendo es que la supuesta recuperación puede caer nuevamente y llevarnos a una caída aún más fuerte.

La burguesía no juega ningún papel progresista en ningún lugar del mundo, menos en Venezuela. Desde la llegada al gobierno del presidente Chávez lo único que han desarrollado los empresarios venezolanos ha sido caos, desabastecimiento, conspiraciones, golpes de estado y desinversión. Los capitalistas están íntimamente ligados al capital imperialista, por tanto es imposible que puedan desarrollar Venezuela.

Carlos Marx explicaba que la ganancia del capitalista es el salario no pagado del trabajador. La lucha de clases es una lucha por el reparto, entre los capitalistas y los asalariados, de la riqueza creada por estos últimos. La pérdida de mercados a nivel mundial, tan solo puede volver esta lucha más áspera e implacable. Para mantener y aumentar sus beneficios, a pesar de la pérdida de mercados, los capitalistas no tienen más remedio que redoblar su ofensiva contra los derechos y las condiciones de vida de los trabajadores. Cuanto más se reduce el pastel, más se aviva la lucha por su reparto.

En el caso de Venezuela, mientras no superemos definitivamente las trabas impuestas por la propiedad privada de los medios de producción, la economía nacional se verá seriamente afectada por la crisis internacional, es decir, en la medida en que la industria, la banca y la tierra sigan estando en su mayor parte en manos de burgueses y latifundistas parásitos y apátridas, que se subordinan completamente al capital imperialista, y cuyos intereses fundamentales son el lucro y el beneficio propio a costa de la salvaje explotación de nuestro pueblo, y no la generación de empleo y la producción de bienes de consumo de alta calidad y a bajos costos para nuestro pueblo, entonces la revolución se verá afectada cada vez que se agrave la crisis internacional.

 

   Nuestra economía es todavía altamente dependiente del ingreso petrolero, y esto se debe a que, como la burguesía venezolana es incapaz de desarrollar la industria, en primer lugar debido a su subordinación total ante las burguesías imperialistas y en segundo lugar, por su incapacidad material y técnica de competir con ellas en el mercado, entonces nuestra industria no constituye una fuente real de ingreso para el país y por lo tanto, la economía venezolana depende fundamentalmente del ingreso petrolero.

 

Para defender y mejorar cada vez más los logros y avances que el pueblo ha obtenido a través de la misión barrio adentro, Robinson, Ribas, Sucre, madres del bario, milagro, Hipólita y otras,  es necesario y fundamental que el excedente de la producción capitalista no se quede en manos de unos cuantos empresarios parásitos y apátridas. Es fundamental que la riqueza que producen las manos, el sudor y el esfuerzo de nuestro pueblo trabajador le sea devuelto en inversión social, en salud, deporte, alimentación, cultura, educación, arte y ciencia, y no que le sea expropiado por un puñado de explotadores.

 

Más aun, para poder desarrollar nuestra industria nacional a fin de poder satisfacer las necesidades fundamentales de nuestro pueblo, acabar definitivamente con la pobreza en nuestro país, y acabar también definitivamente con el saboteo de la producción, con el acaparamiento, la inflación y la especulación por parte de los capitalistas, se hace imprescindible la nacionalización de la industria, de la banca y de la tierra bajo control obrero, campesino y comunal.

 

El PSUV debe organizarse y movilizarse contra el estado burgués y sus burócratas para construir un estado socialista

 

Tal como plantea la declaración de principios aprobada en el congreso fundacional en la primera parte: Los intereses del sector privado en la producción y distribución de bienes y servicios, cuyo propósito especulativo se deriva del control de la propiedad  sobre los medios de producción, constituye otra amenaza contra la revolución bolivariana. En el caso de los alimentos, no es suficiente el enfrentamiento del sabotaje y desabastecimiento con medidas administrativas, sino que además se requiere en la perspectiva estratégica, confiar la propiedad de los medios de producción  al pueblo organizado. Esta sin duda es una posición correcta que apoyamos. La única alternativa es nacionalizar el conjunto de la economía; la banca, la industria, la tierra para colocarlas al servicio de los intereses del pueblo. Establecer el  monopolio estatal del comercio exterior para acabar con el saqueo del país. Decretar la inconvertibilidad del bolívar fuerte para acabar con toda especulación e inflación.

Para eso es necesario acabar con el corrompido aparato de estado, creando un estado organizado en Consejos controlados por los trabajadores del campo y la ciudad.

El PSUV debe organizarse y movilizarse contra el estado burgués y sus burócratas para construir un estado socialista

 

Para organizar el PSUV como una fuerza capaz de derrotar definitivamente a los capitalistas es necesario en primer lugar garantizar nuestra independencia de clase, mantener vivos nuestros objetivos socialistas y defender cada una de las conquistas y reivindicaciones del pueblo trabajador.

Solo el marxismo y la experiencia internacional de la lucha de la clase obrera nos pueden fortalecer.  Es necesario construir un nuevo aparato de estado de los trabajadores, basado firmemente en la democracia obrera. Esto lo hemos visto claramente en los años que llevamos de revolución bolivariana. Burócratas y arribistas, del viejo aparato del estado, se enquistan en todas las rendijas del estado bloqueando la iniciativa revolucionaria de las masas.

Como ha dicho el camarada Chávez en más de una ocasión «hay que desmantelar el estado burgués» Hay que destruir los restos del estado burgués y sustituirlos por un nuevo estado revolucionario sobre la base de los consejos comunales, los comités de fábrica o consejos de trabajadores, de campesinos y soldados revolucionarios. Hay que acabar con la burocracia estatal sustituyéndola por funcionarios revolucionarios elegidos y revocables en cada momento, con un salario igual al de un obrero industrial y bajo control de los que los eligieron en cada fábrica, parroquia y centro de trabajo en todo el país.

Solo un estado organizado de esa manera podrá planificar la economía en conjunto y hacerla funcionar según los intereses del pueblo oprimido y explotado.

Partido, programa y accción

¿Queremos más viviendas, hospitales, escuelas, centros de recreación y beneficios para los trabajadores? ¡Que se nacionalice la banca! Solo  el año pasado los banqueros se embolsillaron más de 2615 millones de dólares, mientras tenemos un brutal déficit de  de aproximadamente 14000 viviendas sin construir en el último trimestre.

¿Queremos mantener y crear más puestos de trabajo? Nacionalicemos la industria. Comenzando por las  multinacionales que persiguen a los trabajadores y sindicalistas como Mitsubishi, Toyota, Vivex y Cemex. Nacionalicemos inmediatamente todas las empresas ocupadas por sus trabajadores. Los industriales han mostrado su carácter parásito durante los últimos años de gobierno del Presidente Chávez, hasta llevar a la casi paralización de la industria.

¿Queremos tener alimentos para todos? Nacionalicemos la tierra y profundicemos la Reforma Agraria y recuperación de tierras. Nacionalicemos inmediatamente la Polar y todas las redes de producción, abastecimiento y distribución de comida.

Si queremos resolver el problema de la electricidad en el país, si queremos resolver el problema de la asistencia médica, es necesario la planificación de la economía y el control obrero. Tal como lo planteó el camarada Chávez en el taller de formación socialista en Puerto Ordaz el 21/05/09: «No puede ser que ustedes estén trabajando en una empresa, y no tengan claridad de cómo marcha la empresa. ¿Cuáles son los planes? ¿Cuál es la administración? ¿En que se van a gastar los recursos? ¿A quién se le compra la materia prima y a como se le paga? ¿A quién se le vende el producto y como se le vende? Todo eso. Miren, desde allá del manantial más pequeño, de aguas arriba, todo el proceso productivo y la comercialización ¡Debe estar bajo control obrero!

Mientras las grandes redes de supermercados, industrias y la tierra sigan en manos privadas no se podrá resolver el problema del abastecimiento de alimentos y productos. Solo una economía democráticamente planificada y bajo control obrero lo puede hacer realidad. Los empresarios sabotean, acaparan productos de primera necesidad. Ante esta situación no hay ni regulaciones, ni impuestos, ni decomisos, ni «tomas parciales» que valgan. El capitalismo no puede ser regulado. La única alternativa concreta es la nacionalización de la tierra, de la banca, de la agro-industria y de las grandes redes de supermercados, controlados por los consejos comunales y los consejos obreros.

Si queremos ganar la mayoría de la Asamblea Nacional debemos dar pasos contundentes contra la burguesía y satisfacer inmediatamente las necesidades más sentidas del pueblo

Mientras la derecha comienza a movilizar sus fuerzas y tropas de choque, los socialistas debemos organizarnos en las patrullas, en los consejos comunales, los sindicatos, los consejos de fábrica y milicias populares para derrotarla. Un gobierno del PSUV apoyado en la UNT, el Frente Campesino Ezequiel Zamora y las organizaciones populares tendría capacidad y fuerza para acabar con la especulación financiera, decretar el monopolio del comercio exterior y a tomar medidas de planificación de la economía en interés del pueblo. Esa es la clave para ganar la mayoría en la Asamblea Nacional.

La manera más eficaz de combatir el peligro de una agresión imperialista, es por una parte la creación de una milicia revolucionaria en cada fábrica y centro de trabajo, en cada parroquia y consejo comunal. «En cada empresa tiene que haber un batallón obrero… Con los fusiles ahí…al lado…por si acaso alguien se equivoca con nosotros,» como explicó el camarada Chávez. 

¡Construir una verdadera Internacional! ¡Construir un mundo sin opresión ni explotación!

Por otra parte la revolución bolivariana ha sido ya un ejemplo y una fuente de inspiración para millones de trabajadores, jóvenes y campesinos de todo el mundo. Hay que hacer un claro llamado internacionalista, anticapitalista y socialista a los proletarios del mundo a seguir el camino de la revolución socialista en sus propios países. La mejor garantía para defender la revolución es extender la revolución socialista a América Latina y al mundo entero, y eso solo es posible con una política exterior revolucionaria basada en la solidaridad con los trabajadores y sus organizaciones y que luchan por su emancipación en todo el mundo. Es hora de construir una verdadera Internacional Socialista Revolucionaria.

Es nuestra tarea como socialistas explicar que contra la anarquía y el caos, contra las crisis permanentes del régimen de la propiedad privada de los grandes medios de producción, contra las consecuencias de una economía basada en el lucro, la salida es tener un régimen basado en la propiedad colectiva y socialista. Un régimen socialista con una economía planificada según las necesidades e intereses del pueblo trabajador y controlada por el pueblo.

Invitamos a todos los compañeros y compañeras del PSUV a unirnos para construir colectivamente un programa obrero y socialista para nuestro partido,  para defenderlo en todas las instancias del partido y en el actual congreso ideológico extraordinario, a fin de poder forjar al PSUV como el instrumento que lleve a la revolución bolivariana a la victoria definitiva. Es importante que en este congreso el Partido se pueda blindar de un programa marxista.