Columna: Juventud Marxista n° 3

El partido, la dirigencia y las juventudes

Juventud MarxistaEl partido revolucionario, debe ser la herramienta organizadora de la clase trabajadora, que le permita a la dirigencia ponerse a la vanguardia de las masas, para ayudarlas en la toma del poder a través del proceso de emancipación y transformación social de forma activa. El partido revolucionario no se trata entonces de solo una vanguardia que dirije y toma las decisiones por si sola, de ser así entonces, incluso si lo hace en favor y beneficio del pueblo, no habría mayor diferencia entre los partidos tradicionales y sus obsoletas políticas de ver a las masas como «poco concientes» como para asumir la dirección.

De lo que se trata es de romper ese viejo paradigma para crear una etapa nueva en la participación y protagonismo de la clase trabajadora.

Para formar este nuevo revolucionario, entonces hace falta una nueva conducción a través de una dirigencia completamente revolucionaria, con el alejamiento de los sectores reformistas, que en definitiva son los que desvían a la revolución de sus objetivos primarios, la construcción de una patria Socialista.

Esta vanguardia revolucionaria debe entonces entender y asimilar la etapa historia en la emancipación de la clase trabajadora. Sin embargo esto no ocurre por simple observación de la sociedad actual, sino a través del estudio del Socialismo Científico, de la concepción materialista de la historia y de la dialéctica, como herramientas indispensables para poder romper con el pensamiento de ese mundo inmutable, incambiable y estático, y poder verlo como es, como un conjunto de procesos que están constantemente cambiando, mutando y evolucionando.

Podemos afirmar que en la nueva sociedad que viene gestándose gracias al proceso de transformación social que ha llevado a cabo la Revolución Bolivariana, podemos encontrar en la actualidad una vanguardia juvenil que ha sido influenciada por estos cambios, y que a diferencia de las generaciones anteriores tiene la capacidad para entender los límites máximos con los que nos hemos topado bajo las políticas defendidas por los sectores reformistas.

Esta vanguardia se empieza a cuestionar la necesidad de la dependencia sobre estos sectores reformistas, y se pregunta cuales serían los resultados de aplicar políticas revolucionarias radicales en su lugar: ¿Estaríamos bajo esta feroz guerra económica, si se expropian las palancas de la economía bajo control obrero?, ¿Seguirían en los ministerios todas las trabas burocráticas si se implementaran democráticamente los Consejos de Trabajadores?, ¿Es estrictamente necesario la importación de alimentos a países aliados, o nos beneficiaría más la industrialización del campo? Estas y otras preguntas siguen rondando en las cabezas de los jóvenes revolucionarios, preguntas que no pueden ser respondidas bajo las ideologías reformistas.

Lenin en su discurso al III Congreso de las Juventudes Comunistas expresaba «Es precisamente a la juventud a quien incumbe la verdadera tarea de crear la Sociedad Comunista«

En esta sentido, la juventud es el fermento revolucionario necesario en toda construcción revolucionaria, y vienen a jugar el papel de refrescar las viejas políticas cuando llegan a estancarse, y que ya no responden a las necesidades reales de la clase trabajadora. Es tarea del partido revolucionario, darle las suficientes herramientas de formación política a los sectores juveniles, para que estos puedan asumir la dirigencia y ser las piezas que en la actualidad nos faltan, para poder lograr la siguiente etapa de radicalización de la revolución, como nos lo ofrecía el Comandante Chávez.

Formar a esta juventud bajo una visión revolucionaria significa necesariamente, que esta misma juventud romperá con los esquemas burocráticos que ofrecen privilegios para unos pocos dentro del estado. Entonces es lógico que la burocracia enquistada en la revolución, no va a asumir la tarea de formar a ese sector político que los va a reemplazar y mas aún que les va a quitar los privilegios que tienen y que los hacen estar por encima de la clase trabajadora, por encima de las mayorías.

Solo una dirigencia revolucionaria será capaz de dar este paso, con la seguridad de que una juventud políticamente formada bajo un entendimiento claro y conciso del marxismo, difícilmente se podrá desviar de los cauces revolucionarios, y que a pesar de que esto pase con algunos pocos, el resto de la vanguardia podrá desenmascararlos y reemplazarlos para continuar profundizando en la revolución. No hay dudas de que una juventud educada bajo un marxismo realmente revolucionario, debe ser la que asuma las riendas de la revolución, reforzándola y renovándola cada vez que hagan falta producto de las falencias que la dirigencia de turno vaya presentando.

Desde Lucha de Clases, sección Venezolana de la Corriente Marxista Internacional, y a través de la Juventud Marxista, ofrecemos a los camaradas interesados, la educación política necesaria para que esa vanguardia juvenil, pueda comprender su papel vital dentro de la revolución y pueda, de forma correcta redireccionar a la revolución por el camino del verdadero socialismo, sin tener que pasar por los tropiezos a los que los sectores reformistas constantemente nos han llevado.


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